sábado, 19 de enero de 2008

Cartas de un buen amigo.


Por Tapadillo

Esperaba un momento especial para publicar estas cartas; y creo que a Tgdor no le importaría despertarse el día de su cumpleaños, encender el ordenador, abrir Internet (sabemos que ésta es la primera página que visitas), y leer estas cartas escritas por un buen amigo de Fernando, en unos momentos muy emotivos.

Los días previos a que se confirmase el traspaso de Torres fueron una auténtica pesadilla para los atléticos. Los rumores ya habían comenzado apenas unos días después de que finalizase la Liga; pero nadie les daba crédito, hasta que Miguel Ángel Gil comentó, refiriéndose a Torres, que nadie era imprescindible. Fue el día siguiente a que el plazo de la renovación de abonos hubiese terminado. A partir de entonces, los foros atléticos se convirtieron en un caos: recogidas de firmas para impedir la venta, cartas de aficionados suplicando a Torres que se quedara, una manifestación frente al Calderón, avatares de protesta ("Si Torres se va, nos vamos todos"), abonados colapsando la centralita del club para darse de baja, goteo continuo de rumores y noticias de última hora... Aquello parecía la agonía de un enfermo, mientras los familiares no tenían otra cosa que hacer sino esperar. Con una incertidumbre espantosa, y la duda de si merecía la pena seguir agarrándose a una esperanza.

Todo esto parce una exageración; y posiblemente, los atléticos no entiendan ahora tanto dolor por la salida de un jugador. Sin embargo, hay que tener en cuenta que Torres había sido, durante cinco años, el único jugador que había mantenido la esperanza y el orgullo de un grande histórico venido a menos. Era lo único que nos mantenía de pie en medio de los momentos más humillantes de nuestra historia. Había conseguido una comunión de sentimientos casi perfecta con la afición, que festejaba de manera especial cada uno de sus goles, y se fundía con él en sus celebraciones. Todos soñábamos con el día en el que levantaría un trofeo como capitán del Atleti... Ni pensar que toda esa exaltación ahora ha dejado paso al resentimiento, al "no era tan bueno", o al cálculo de los euros que llegarán con sus goles...

A medida que la salida de Torres parecía mas cierta, el estado de ánimo de los atléticos pasó del dolor y la rebeldía contra la directiva, al resentimiento contra Torres, que empezó a ser tachado de Judas, traidor y desagradecido. Se empezaron a escribir mensajes muy duros contra Fernando, que daban lugar a discusiones bastante amargas. No sabíamos qué era lo peor: que Torres nos dejara, o que el muchacho en el que todos habíamos puesto nuestros corazones nos hubiese traicionado. Y en medio de ese ambiente infernal, alguien publicó estas cartas.

El autor escribió una vez en este blog (25 mayo 96). Cuentan las malas lenguas que de pequeño soñaba con ser periodista, así que supongo que le hará ilusión ver sus cartas publicadas aquí (creo que de vez en cuando nos lee; ¡a ver si se anima a escribir!). Aparte de estar llenas de emoción, son una maravilloso repaso de la carrera de Torres en el Atleti, y por eso creo que merecen aparecer en este nuestro blog. Por otra parte, la última carta no se publicó hasta nochevieja, y tiene una visión de la marcha de Torres un poco diferente a la de Matallanas.


Bueno, de paso, recomiendo a todos que lean la cartita de Tgdor justo debajo de esta entrada. Otra joyita antológica de las que se escribieron por entonces.


29 de Junio del 2007.

Hola amigo. Vaya la que has liado ¿no?. Los dos sabemos que ya no hay vuelta atrás. Lo tienes decidido. Te vas. Con todo el dolor de tu corazón, pero te vas. Y bien que haces, Fernando.





PRIMERA PARTE (Comienza la leyenda)


Recuerdo perfectamente la primera vez que te vi. Era la primavera del 99 y por aquel entonces nuestro Atleti acababa de jugar el partido de ida de semifinales de copa contra el Deportivo de la Coruña. Tú eras el vecino de mi novia, el hijo de la Flori. Un pecoso larguirucho que acababa de cumplir 15 añitos. Decían en el barrio los que sabían algo de fútbol que no ibas a ser uno más, que tú llegarías lejos, cosa que yo dudaba muy mucho pues es lo que se suele decir de cualquier chaval que despunta a esas edades en la cantera de un grande como nuestro Atleti.

La segunda vez que te vi fue a los pocos días. Era temprano. Tú salías del portal de tu casa para ir al instituto y yo iba a buscar a mi chica para llevarla a la facultad. Me mirastes fijamente y me saludastes levemente hasta donde tu timidez te permitió hacerlo, pero en esa mirada noté una gran complicidad, pues yo llevaba la camiseta rojiblanca puesta, venía de Coruña (sitio muy especial para ti) de ver ganar a los nuestros con un golazo de Serena. Estabamos en la final y tú sabías que la noche anterior yo había estado allí disfrutando de la victoria. Con aquella mirada me quisistes decir que ojalá hubieras podido estar la noche anterior allí conmigo. Aquella final la perdimos en la Cartuja de Sevilla ante el Valencia y allí empezó el principio del fin. Un año mas tarde descendimos a segunda.

El tiempo fue pasando, y un día nos enteramos en el barrio que había estado Valdano personalmente en tu casa. Quería convencerte de que te marchases al Madrid. Fue entonces cuando me di cuenta de que eras realmente bueno. Pensé que ya lo tendrías cerrado con ellos entonces, pero... qué grata sorpresa. Le habías dicho a aquel argentino que hablaba como los ángeles que no ibas a jugar nunca en ese equipo, que tú eras del Atleti. Desde ese día me ganaste por completo, Fernando.

Poco tardó la prensa en hacerse eco de el filón que había encontrado la cantera rojiblanca. El equipo estaba arrastrándose por los campos de segunda y era necesario vender ilusión como fuese. Y en esto llego el Europeo sub-17 , ese en el cual el nombre de Fernando Torres irrumpía en el panorama futbolístico nacional e internacional de forma definitiva. Empezaba la leyenda. El club se agarro a ti como a un clavo ardiendo y a falta de pocas jornadas le impusieron a Cantarero que te subieran directamente del juvenil A a entrenar con el primer equipo. Al mister no le gustó mucho que le impusieran tu presencia en el entreno jugándose lo que se jugaba el equipo, pero fíjate por dónde, en aquel primer partidillo dejaste a Cantarero y a todos con la boca abierta, creo que hiciste cuatro goles y eso te abrió directamente las puertas de la convocatoria.

Estabas ante el gran día. Ese que uno siempre sueña cuando es niño de debutar con esa camiseta de rayas rojas y blancas, de salir por esa bocana de vestuarios por la que antes habías visto salir a los Simeone, Caminero, Pantic... Cómo estaba la Flori (siempre comedida y serena ella) de ancha ese viernes en el cual ya sabía que ibas a debutar el domingo a las 12 contra el Leganés. Igual de ancho que estaba yo que ya llevaba hablando muchos meses a mis amigos de un mocoso de Fuenlabrada que iba a ser como mínimo el sucesor de Van Basten. El Calderón, lleno como de costumbre, empezó a pedir que saliera 'el niño' y lo pidió tan fuerte que al final Cantarero te llamó para darte entrada en el campo. Ibas a cumplir tu sueño y el de cintuentamil almas que parecían presentir ante qué clase de jugador estaban.

Saltaste al campo en la segunda parte y yo me alegré como si fuera tu padre o tu hermano, estaba muy nervioso. Se ganó aquel partido y tú hiciste una buena jugada de las tuyas con un desparpajo insultante. ¿A que lo recuerdas Fernando? El disparo se te fue alto. Y a la siguiente jugada expulsaste a un rival que no le quedó más remedio que tirarte al suelo. Se ganó aquel partido 1-0 y aún podíamos soñar con ascender. El siguiente partido era en Albacete y allí me fui con mi chica. A ver al Atleti. A verte a ti meter tu primer gol. De nuevo en la segunda parte Cantarero te llamaba para saltar al campo. De repente se iluminó la tablilla del cuarto árbitro la cual mostraba un número 19 que se veía mal debido al impresionante sol de aquella tarde primaveral. Pero aquel no era un número cualquiera, era el dorsal de tu ídolo, era Kiko el que corría hacia ti. Parecía como si el destino no quisiera que coincidierais nunca en el campo a modo de relevo generacional. Y así fue.

A los pocos minutos Iván Amaya colgó un balón sin mucho sentido desde la derecha y allí apareció tu cabeza para enviar aquel mal centro a la red. Yo grité y grité enloquecido desde el fondo de la portería contraria, al igual que todos. Era real, habías marcado el gol de la victoria. Qué bonito recuerdo tengo de aquel día. Aún conservo aquella entrada del Carlos Belmonte y la guardo como oro en paño. A la semana siguiente no se pudo consumar el ascenso, pues aunque ganamos al Getafe en su campo, el Tenerife hacía lo propio en Leganés. Ese fue uno de los dos días en que el fútbol me ha hecho llorar hasta el día de hoy. Era demasiado duro pensar que otro año lo pasaríamos jugando en segunda. A las pocas semanas me enteré que aquella noche no pudiste dormir, que tú también lloraste, que llorastes y lloraste. Como un niño. Como lo que eras. Tu madre dijo que nunca te había visto así. Continuará...

http://www.colchonero.com/carta_abierta_a_un_amigo_fernando_1_parte-itemap-25-16318-1.htm


2 de Julio de 2007

A estas horas a mí, al igual que a muchos de vosotros, el desánimo me invade y me apetece hacer pocas cosas, pero como me lo habéis pedido unos cuantos, ahí os dejo la segunda parte de la carta. Espero no resultar pesado, pero eso sí, os anuncio que hay una tercera y última parte.



SEGUNDA PARTE (Capitán de un barco a la deriva)



... Al año siguiente, y de la mano de un Luis Aragonés, que te las hizo pasar canutas, al final se consumó el ascenso. Por fin ibas a jugar en primera. Tu debut en la máxima categoría fue en un escenario propio de tu nivel, el Nou Camp. Aquella noche empatamos en Barcelona y no pudiste marcar. Hubo que esperar una semana más para verte marcar tu primer gol entre los grandes. Fueron los cincuentamil de siempre los que pudieron gritar con aquel gol ante el Sevilla de Caparrós.

Aquel año pasó sin mucho que reseñar en lo deportivo. El equipo hizo una temporada discreta en su retorno a primera. Luis y Futre se marcharon al finalizar el campeonato y tú hiciste trece goles. ¿Te acuerdas aquel que le metiste a Molina? Naybet, el pobre, no lo ha podido superar. Pero aquel era el año de nuestro centenario. Cómo te hubiera gustado estar en Neptuno aquel sábado de abril en que nuestro Atleti cumplía, se dice pronto, cien añitos. Cómo te hubiera gustado estar con los tuyos llevando aquella kilométrica bandera. Esa bandera significaba tanto para nosotros, Fernando... Significaban miles de momentos vividos por miles de atléticos como tú y como yo a lo largo de cien años. Cada uno de los hilitos de los que estaba compuesta olía a domingo por la tarde, a sobresaltos escuchando a un locutor de radio que te tenía en vilo noventa minutos, olía también a grandes gestas que cada uno de nosotros vivimos como aquella final de copa del 92, o como aquel doblete que tu pudistes vivir a pie de campo, olía a millones de lágrimas derramadas por gentes distintas unidas por un mismo sentimiento. Gentes como tú y como yo Fernando. O como el abuelo Eulalio, ese hombre de Valdeabero que te inyectó en vena esta droga de la que no se puede escapar uno nunca por más que quiera. Y cómo te hubiera gustado estar sobre el césped ese día también, pero una lesión te dejó en la grada sufriendo al ver como tus compañeros eran incapaces de ganar a Osasuna precisamente en aquel día. Es paradójico que tuvieras que ver aquel partido, que sobre todo tenía importancia para el aficionado, precisamente como lo que eres, un atlético más. Un atlético más con el corazón infartado en esas gradas que tanto saben de cardiología. Una vez más no pudo ser.

Y así, como quién no quiere la cosa, fueron pasando los años. Fueron pasando compañeros nuevos y pronto tuviste que ver cómo en el vestuario cuando mirabas a tu alrededor ya no quedaba nadie de los que estaban aquella tarde en Albacete. El club era pura inestabilidad y a los diecinueve años te viste con el brazalete de capitán en el brazo. Ese mismo brazalete que en otros tiempos llevaba Adelardo y otros míticos como él a los que tú y yo nunca pudimos ver, aunque los conozcamos de sobra porque siempre hay un abuelo Eulalio para contárnoslo. Ese mismo brazalete que, cuando éramos más niños que ahora, veíamos en el brazo de Futre, y después de Solozábal, y más tarde de Aguilera. Te viste demasiado pronto siendo el capitán de uno de los clubes mas grandes de la historia. Y no sólo eras el capitán, también eras el buque insignia, la bandera, el referente para los niños más niños que tú y que yo. Eras además de todo eso, la esperanza de una afición que se empezaba a acostumbrar al fracaso. Una afición maltratada por sus dirigentes que veía en ti la posibilidad de volver a ser como antes. De volver a ser grandes. Todo el peso del club recaía sobre tus espaldas y eso en ocasiones resultaba una presión demasiado grande para un chico aún en formación. Cuando el equipo ganaba, ganaba Torres. Cuando el equipo perdía, también era Torres el que perdía. Yo eso nunca lo consideré justo, pero tú asumiste ese rol con una naturalidad fuera de lo normal. Sin darte cuenta estabas sacrificando el completar tu formación como futbolista, por las exigencias sociales de un club a la deriva que solo se mantenía a flote gracias a ti. Pero como este país es así, no tardaron en salir como ratas los ventajistas detractores a los que tú no tardabas mucho tiempo en mandar callar con goles y grandes partidos. Si había que tirar un penalti, ahí estabas tú el primero para lanzarlo. Si había que darse una carrera de cincuenta metros para recuperar un balón ahí estabas tú. Si era necesario presionar hasta la extenuación ahí estabas tú. Si había que defender medio millón de corners aún a costa de perjudicar tus cifras anotadoras ahí estabas tú. Si había que salir a rueda de prensa para explicar un nuevo fracaso, ahí estabas tú siempre. Siempre tú y no otro. Todo y más por tu Atleti. Faltaría más.

Como te decía. Seguían pasando más y más compañeros nuevos. Y también pasaban entrenadores. Manzano, Ferrando, Bianchi, Pepe Murcia... y el equipo nunca cumplía los objetivos. Todos tus esfuerzos nunca eran suficientes y eso en ocasiones te hacía sentirte frustrado. Se hizo habitual verte en los finales de temporada cabizbajo por el césped. Pero tú siempre volvías. Volvías tú y nos hacías volver a los demás. Nos hacías renovar ilusión cada verano. Por cierto... ¡qué veranos eh!. Se hizo normal ver cómo en cada uno de ellos te colocaban fuera del club. Siempre había rumores que decían que te marchabas, que no aguantabas más. Y aunque razones no te faltaban, siempre salías con la boca llena de Atleti a decir que tú no te marchabas. Como por ejemplo hiciste el año pasado cuando todos daban por echo que te ibas. Venías de jugar aquel mundial en que nos hiciste sentir orgullosos y los rumores se volvieron a disparar. “Que digan lo que quieran” dijiste. Y renovaste tu contrato. Continuará...

http://www.colchonero.com/carta_abierta_a_un_amigo_fernando_2_parte-itemap-25-16614-1.htm


30 de Diciembre de 2007


Esta es la tercera parte de una carta que algunos foreros me pidieron en su día y que hasta hoy no he tenido ganas de escribir. Es algo que, a pocas horas para que el 2007 nos deje, me ha parecido de justicia dejarlo plasmado aquí. Y es que ha sido este un año en el que a nosotros los atléticos se nos ha escapado un pedacito de nuestra historia. Ojalá el mes de Enero nos traiga la buena nueva de que los saqueadores de nuestro amado Atlético de Madrid pierden definitivamente la mayoría del accionariado y por consiguiente el control de la sociedad. Ojalá vengan tiempos mejores, que ya nos toca.



TERCERA PARTE (Nunca caminarás solo)



Mi imaginación se traslada a esos últimos días de junio de este 2007 que ya se nos escapa entre los dedos. Además viaja a miles de kilómetros para detenerse en la Polinesia. Imagino a un chico de 23 años con el mundo en sus manos. Su novia, un marco paradisíaco a su alrededor y todo el dinero del mundo para hacer lo que se le antoje. Todos los ingredientes para construir algo muy parecido a la felicidad en lo mas extenso de la palabra. Pero no, tu mente estaba a medio camino entre Madrid y Liverpool. ¿Qué hacer?

Tu corazón seguía aferrado a seguir luchando por una causa ya casi perdida, pero tu cabeza empezaba, por primera vez, a decirte que tu futuro estaba lejos de Madrid. Tu familia, amigos, representantes, etc... te aconsejaban que ya estaba bien, que lo mejor para ti era marcharte. Aún en los últimos momentos tú te resistías a dar el paso, pero lo que terminó por decantar la balanza fue el comprobar como tu propios “jefes” estaban deseando que dieras el ok para poder venderte y poder así embolsarse una cantidad ingente de dinero. En siete años en la primera plantilla te habían dado innumerables motivos para decir basta, pero eso fue la gota que colmó el vaso y, a pesar de haber dicho semanas antes que no te marcharías del equipo, diste vía libre a todos para llevar a cabo la tan anhelada operación.

No quisistes montar una escena. No quisistes hacer de aquello algo que diera la vuelta al mundo. Saliste del club de tu vida sin hacer ruido, sin un mal gesto. Saliste como sólo lo hubiera hecho Fernando Torres. Saliste con la tristeza de no ser querido y reconocido por todos los atléticos, dejando 38 millones de euros en la caja registradora, mas de 100 goles con la rojiblanca y ni una sola lágrima para comentar. Una vez más, grande Fernando.

Y ese mismo día aterrizaste en Liverpool. Llegaste a esa ciudad que casi nunca ve el sol, que tiene muchas más fábricas que bares y que tiene un estadio que vacío no impresiona, pero que luego se le mete a uno por dentro de las carnes para decirle que allí se ganan Copas de Europa a fuerza de querer ganarlas. El sitio perfecto para ti, Fernando.

Han pasado los meses y cada día que pasa haces que aquí en Madrid muchos nos sintamos más orgullosos de ti. Los que decían que estabas sobrevalorado están escondidos debajo de las piedras. Tú sigues haciendo lo que has hecho siempre, callar bocas con los pies. Y yo, que siempre he estado un poco loco, sé (y siempre he sabido) que algún día levantarás el Balón de Oro. Lástima que en España uno tenga que marcharse fuera para ser realmente reconocido amigo.

Aquí en Madrid la cosa pinta mejor, en parte gracias a que tu salida ha hecho que los ineptos Gil Marin y compañía hayan fichado mejor de lo que acostumbran. En parte también a que el Kun, tras un año de adaptación está dando lo que se espera de él. Forlán es un buenísimo delantero, ¿qué te voy a contar? Simao o Raúl García tienen muchísima calidad y, a pesar de que el equipo defensivamente es una calamidad, la gente está disfrutando un poco más que otros años. Pero... ¿qué quieres que te diga, Fernando? Cuando vemos la tablilla del cuarto árbitro con el numero 9 y no estas tú... la mente a muchos se nos va a Andfiel Road. A ese césped que ahora disfruta esos cambios de ritmo que solo tú eres capaz de realizar. Se te echa mucho de menos Fernando y, aunque hay mucho resentido como al que le deja la chica de su vida, en el fondo un millón de Atléticos te esperamos.

Nunca caminarás solo Fernando, ya lo sabes.

http://www.colchonero.com/carta_abierta_a_un_amigo_fernando_3_parte-itemap-25-26359-1.htm

2 comentarios:

tgdor_ dijo...

Tengo que ir a currar, y antes de comer vengo, sobre la 1 y media o así. Y leeré todo ésto...gracias Tapadillo.
Lo quiero leer bien...

tgdor_ dijo...

Pues bien. Según empecé a leerla, me di cuenta de qúe ya la había leído en aquellos dias en los que su fichaje...estaba a punto de cerrarse. Es sinceramente brillante...
No hay mucho que decir, y si que leyendola te das cuenta lo que "el niño" significaba para muchos atlñéticos...y no tan atléticos como yo...
Gracias Tapadillo por traernos este tesoro...pfff. No podía faltar. ES increible, es que lo lees una y otra vez...y es que es alucinante...