miércoles, 9 de enero de 2008

Torres Gemelas


Por Red
En verano de 2.000, justo un año antes del fatídico 11 de septiembre, donde el fanatismo más violento e irracional atentaba contra las Torres Gemelas de Nueva York, yo me encontraba en la ciudad de los rascacielos. Nueva York es una ciudad impresionante, preciosa. 'The city that never sleep' (la ciudad que nunca duerme) era digna de ver por la noche. Cruzando el puente de Brooklyn, hay un embarcadero desde donde se habrán tomado millones de instantáneas de ese majestuoso skyline (perfil de la ciudad).

Ese perfil, ya fuese de día o de noche, desde el este o desde el oeste, siempre mostraba las Torres Gemelas, el World Trade Center. No había sitio en Nueva York desde donde no se pudieran ver las dos torres. Aunque el Empire State Building llevase más tiempo construido, las dos torres hacian sombra al que en su tiempo fuera el edificio más alto de el mundo, muy cerca del Madison Square Garden.

Desde que las Torres Gemelas (The Twin Towers) desaparecieran, Nueva York no es la misma ciudad. Esas dos torres, sin la historia que puedan tener otros monumentos del planeta, protagonizaban el papel principal de la ciudad. Madrid podría vivir sin La Cibeles, pero las Torres Gemelas podrían significar casi lo mismo que la Torre Eiffel para la capital francesa. Ahora viajas a Nueva York y echas en falta algo. El rabillo del ojo busca esas dos siluetas rectangulares de manera sistemática.

No me puedo imaginar al Liverpool sin Rafa Benítez. Los españoles, orgullosos de ver al flamante técnico español triunfando en uno de los mejores clubs del mundo, desearíamos que Rafa siguiese hasta su jubilación en el club de Anfield Road. La puñetera prensa británica está desestabilizando día tras día, con el objetivo de aumentar su audiencia, a la afición red. Cuando uno sabe lo que un aficionado siente, entiende que los sentimientos de los supporters de Anfield están dañados. Hace poco se manifestaban por las calles apoyando a su técnico, algo inusual y hasta ahora inédito en el mundo del fútbol. Los dueños del club, ignorantes en materia futbolística, deberían haber dado crédito a una afición que sí sabe del deporte del football, no en vano se inventó no muy lejos de allí.

En España, tras el enésimo rumor de la marcha de Benítez, los españoles ya ven el lado positivo de la noticia en caso de que se confirmasen dichos rumores. Los españoles sueñan con ver a Rafa de seleccionador, con verle en el Barça, en el Atleti... todos le quieren. Pero yo le quiero en su Liverpool, donde hasta hace poco se le dejaba trabajar, donde los aficionados le adoran, donde él se siente a gusto.

Veo a Bill Shankly y veo al Empire State Building; y veo a Rafa Benítez y veo a las Torres Gemelas; y no quiero que los islamistas The Sun y sus colegas de Al Qaeda, The Mirror o el Daily Mail, derrumben el perfil que se cierne en Liverpool, a Reina, Arbeloa, Xabi y Torres, flanqueados a los lados por Rafa Benítez y la estatua de Bill Shankly.

Un amigo mío que reside en Los Ángeles, guitarra eventual de Los Ángeles del Infierno (legendaria banda heavy metal española), me decía que el doce de septiembre de 2.001, un día después de la tragedia, Los Ángeles, supongo que al igual que el resto de ciudades estadounidenses, era una ciudad triste, abatida, donde los ciudadanos apenas hablaban. Espero que el río Mersey no tenga que contemplar en breve otra versión del río Manzanares y el Paseo de los Melancólicos ('la senda de los elefantes') con aficionados cabizbajos yéndose abatidos a sus hogares. Go Rafa!

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