viernes, 11 de enero de 2008

Torres ya no es un niño


Torres ya no es un Niño

Óscar García en AS
Abandonó su casa con la tristeza de quien deja atrás toda una vida, pero con la ilusión de quien se dispone a comenzar la aventura más apasionante de su carrera. Lo hizo sin mirar atrás, dejando en Madrid el peso de los recuerdos, un lastre demasiado pesado para crecer, para progresar hasta ser ese futbolista que muchos apuntaban y otros dudábamos.

Algunos escépticos sobre sus verdaderas cualidades pensábamos que el hábitat más propicio para calibrar su nivel era la Premier League. Allí encontraría las condiciones adecuadas para explotar sus condiciones. Un entrenador que confiaba en él, un club histórico, como el Liverpool, futbolistas de nivel a su alrededor, una afición entregada y, en especial, un estilo, una filosofía, una forma de entender este juego ideal para él.

Desde su llegada a Anfield, Fernando Torres ha demostrado un compromiso, una profesionalidad y un rendimiento irreprochables. Acogido por The Kop como si se hubiera criado en Mathew Street, junto a The Cavern, devuelve todo ese cariño en goles. Goles con los que nos ha quitado las dudas a algunos y que le han convertido en el principal referente ofensivo del Liverpool.

Ha crecido como era complicado que lo hubiera hecho en el Atlético y ahora es cuando de verdad, por primera vez, no se adivina un límite a su progresión. A estas alturas de curso su cifra de goles es ya más que respetable y, salvo que su rendimiento disminuya de forma alarmante o el Liverpool termine de caerse del todo, luchará por ser el máximo realizador de la Premier.

Ha conocido lo que es jugar la Liga de Campeones, ha sentido la pasión que transmiten los seguidores ingleses, disfruta en un fútbol que se juega siempre en quinta velocidad, que aún conserva viejas tradiciones y donde el respeto al rival y al público no se negocia. No se admite el engaño y ahora cuando Torres pisa el área ya no sea cae. Si acaba tirado en el césped es porque le han derribado. En eso también ha mejorado Torres, quien ya no es un Niño, pero que en su evolución hacia lo más alto aún debe pulir defectos, como esos controles que terminan arruinando tantas acciones de ataque.

Pero lo más impactante de su forma de ser es que asume su condición de estrella con naturalidad, sin darse importancia. Como sólo lo saben hacer los buenos, aquellos capaces de vivir con absoluta normalidad lo que no deja de ser extraordinario. Y es que la mayor virtud de Fernando Torres es su serenidad, esa madurez precoz que le ha permitido en todo momento saber dónde está. Una cualidad envidiable y necesaria para caminar en este mundo en el que se vive rodeado de falsos aduladores y de especialistas en nada.

4 comentarios:

tgdor_ dijo...

Fabuloso...Me quedo con esto:

"Desde su llegada a Anfield, Fernando Torres ha demostrado un compromiso, una profesionalidad y un rendimiento irreprochables. Acogido por The Kop como si se hubiera criado en Mathew Street, junto a The Cavern, devuelve todo ese cariño en goles. Goles con los que nos ha quitado las dudas a algunos y que le han convertido en el principal referente ofensivo del Liverpool."


EStoy convencido que Fernando....va a hacer historia en Liverpool, como la hizo en el Atletico...bueno, esperemos que más exitosa, pero que escribe su nombre con letras de oro en una página Red...seguro...

Anónimo dijo...

Futblogging... Todavía me acuerdo del artículo que colgaron el año pasado, justo después de la derrota contra el Celta, que nos dejó fuera de la UEFA en la penúltima jornada. El tema era las causas del nuevo fracaso atlético. Debajo del titular, una foto bien grande de Torres cabizbajo, lamentando la derrota. Y el autor (que no sé si era el mismo), llegó a la conclusión de que las causas del fracaso eran "una defensa que comete errores infantiles, unos centrocampistas que no saben distribuir el balón, y, sobre todo, unos delanteros que no definen. De nada sirve crear muchas ocasiones de gol, si lo que falla es la puntería". Vamos, que Torres era el principal culpable.

Ahora se dan cuenta de que era bueno... Pues hubiera bastado con haber seguido al Atleti con un poco de atención. Y así no hubieran escrito tal sarta de tonterías, ¡pero si Fernando hizo una de sus mejores temporadas con la rojiblanca el año pasado! Es como si al chico le tuvieran tirria por eso de que recuerda a los idolitos de la Superpop, y la prensa le dió mucho bombo al principio de su carrera. "¡Oh, no, otro invento mediático para vender periódicos!". Y como veían que el Atleti fracasaba un año tras otro, razonaron que la culpa la tenía ese niñato que hacía anuncios, pero no sabía tirar a puerta. No profundizaron más. Si hubieran seguido al Atleti con la misma atención que le dedicaron al Madrid o al Barcelona, se hubieran dado cuenta de que el Atleti no flirteaba con el descenso gracias a él.

tgdor_ dijo...

Efectivamente Tapadillo.
El At.Madrid tenía un problema bien grande, que era en su mayoría la plantilla, la directiva etc. Dentro de la plantilla, se salvaban 3 como mucho. El resto eran unos mediocres...y el único que destacaba sobre el resto de manera brutal era F.Torres.
Era un suplicio pagar 12 eurazos en mi propia casa para ver el Mallorca At.Madrid... y ver una pachanga...ver un equipo sin rumbo, que no juega a nada...y que cada mes y medio o 2 meses, se veía una pared...o un tiro al palo en el calderón...y la gente casi hacñia la ola...Lamentable.
El listón estaba muy bajo.
Domingo a Domingo te dabas cuenta de que el único que creía en eso era el iluso chaval de 20 años...de 21...de 22...llamado Fernando. El único en agachar la cabeza...el único en cabrearse...el único que sufría...y el único que disfrutaba cuando las cosas iban mejor. Verle marcar un gol era como si tú en tu propio sueño con la cmaiseta de tu equipo marcaras ese tanto...para mi era ese espejo... era su Atleti... su sueño. Me alegraba verle marcar, y disfrutar. COmo me deprimía verle mal...y el año pasado, a pesar de hacer una temporada completa, y de las mejores, se le veía tristón. No celebraba los goles igual...no sonreía igual...El último gol en el Calderón...fue el del Mallorca? El que se sujeto la camiseta rojiblanca...y miró al fondo....y cojió la zona del corazón la elástica y la apretó como diciendo "Amo estos colores...". COmo si el supiera que tenía que dejar claro antes de partir...si al final se consumaba su traspaso, que tan atlético como el que más en el campo...
Para mi no había dudas, solo le faltaba tatuarse a Neptuno en el pecho... No hacía falta. Se veía al Dios en sus ojos...al escudo...

PD: Todos los que ninguneaban a Torres, no habían visto más de 3 partidos del Atleti en todo el año...asique, poco me valen esas críticas. Sólo los periodistas o atléticos que iban cada DOmingo o seguían al equipo ´sabían que el 9 era el alma de la plantilla.

Anónimo dijo...

Manda h..., corcho, que me pongo a llorar... Tgdor, ¿eras tú el chico del Real Madrid? Dios, creía que todo eso sólo lo sentíamos los atléticos.

El último gol de Torres en el Calderón, fue aquel golazo fuera del área contra el Levante. En el día del Niño. Los que fueron al Calderón, dicen que sintieron algo especial, como si aquel gol estuviera destinado a convertirse en mito. Y en el fondo, fue la despedida de los dos emblemas del Atleti.

El partido era más o menos lo que acabas de describir; dos equipos sin vida ni espíritu, muertos de aburrimiento. Hasta que, de repente, en un arranque de coraje y de pasión, Torres hizo un carrerón de los suyos, para pelear un balón que parecía imposible. La jugada terminó en un saque de banda a favor del Atlético, que Torres, jugadón previo, transformó en un centro al área. Poco más tarde, en la segunda parte, Torres dió otra asistencia magistral tras otro jugadón anterior; tiró a la escuadra desde fuera del área, con una rosca digna de Oliver y Benji; se plantó ante el portero después de haberse llevado el balón en velocidad entre dos defensas... Finalmente, Mista le puso el balón en el pico del área grande, y bueno... cañonazo que te crio.

Los dos últimos partidos de Torres en el Calderón... cada vez que recuerdo esas cabalgadas contra toda esperanza, el diluvio que cayó el día del Barcelona... Eran como esas historias épicas de final triste, en las que los héroes luchan hasta el final por su dignidad, pero terminan aplastados y olvidados sin piedad.

El penúltimo gol en el Calderón, sí fue el del Mallorca. Otro partido muy parecido; pero esa vez, sí que nos empataron. Todos sentimos escalofríos con ese gesto. También hay que tener en cuenta que en aquella semana habían surgido rumores que que Torres le había confesado a Aragonés que deseaba marcharse. Pero para cerebración que nos puso el vello de punta, la del gol del Real Madrid. Nunca he visto celebrar un gol con tanta pasión.

Sí, es verdad que los atléticos estábamos preocupados, porque notábamos que había perdido la alegría. Demasiados partidos en los que terminaba sentado de cuclillas y cabizbajo, tapándose la cara. Contra el Barcelona, creo que había llegado al limite de los que podía soportar. Este chico tenía algo especial, que lograba que todos cantásemos sus goles como si los hubiéramos marcado nosotros mismos, y nos recreásemos en sus celebraciones. Nos asustó ver que, después del golazo contra el Osasuna, apenas sonrió. Malos presagios.

Ahora le veo en el Liverpool, y parece de verdad un niño que disfruta jugando al fútbol; ya no le recordaba tan alegre y tan suelto. Aquí en España, era como un chiquillo que se había vuelto serio y maduro a fuerza de cargar con responsabilidades de adulto.