domingo, 30 de marzo de 2008

Las voces del rival

Para terminar nuestra ronda por Mediapunta, un artículo que nos viene 'a huevo' pues se trata de un texto de Álvaro Arbeloa hablando de su primer Liverpool - Everton (partido que se disputa hoy) y de la magia del vestuario de Anfield.

Voces del rival por el conducto del aire

"El vestuario visitante no es, ni mucho menos, moderno pero sí más amplio y más alto, y lo hicieron así para que los rivales se sintieran pequeños."

Álvaro Arbeloa (Futbolista del Liverpool)


Por Álvaro Arbeloa en Media Punta.
Recuerdo la primera vez que entré en el vestuario de Anfield. Fue en un Liverpool-Everton, tres días después de aterrizar en Liverpool. Ya sabía que era un lugar austero, desprovisto de cualquier lujo, pero esa descripción se había quedado corta. Si alguien me dice que estaba en un vestuario de un equipo de regional, sin dudarlo me lo hubiera creído.

Un banco de madera acolchado recorre cada una de las cuatro paredes. Allí, en un espacio de unos 30 metros cuadrados, nos cambiamos cerca de veinticinco personas: jugadores, cuerpo técnico, médicos y fisios. Y aún hay lugar para dos camillas, un par de neveras y una pequeña mesa donde hay esparadrapo, vendas, tijeras, vitaminas. Ni los de Ikea sacan tanto rendimiento a tan poco espacio. Tampoco tenemos taquillas para dejar el neceser o la ropa, una percha para cada uno es suficiente. Yo por eso siempre dejo el abrigo en casa, no tengo dónde colgarlo. En la otra zona del vestuario se encuentran las duchas, los baños y un pequeño cuarto para el material. El que sea un sitio reducido hace que antes de los partidos si vas a mirar las jugadas ensayadas que Benítez coloca en la pared, o vas al baño o te levantas para coger las botas te vas cruzando con tus compañeros (chocando como no tengas cuidado) y aprovechas para ir comentando detalles del partido o del rival.

Muchas veces, cuando estamos en el descanso del partido y estamos todos callados, podemos escuchar el vestuario del rival por el conducto del aire. Cuando vas ganando y oyes al entrenador contrario gritar es casi reconfortante, aunque más de una vez después de perder hemos tenido que aguantar la fiesta de los otros equipos. Lo cierto es que el vestuario visitante no es ni mucho menos moderno pero sí más amplio y alto, y lo hicieron así para que los rivales se sintieran pequeños, siendo justo el efecto contrario lo que se buscaba que provocase el nuestro. Después de los partidos nos metemos en una bañera grande que los fisioterapeutas se encargan de llenar de agua con hielo, y no es que se trate de una experiencia tan agradable como los jacuzzis del Bernabéu o del Camp Nou. Lo normal es que me toque esperar a que un compañero deje libre alguna de las seis o siete duchas que hay, así que aprovecho para comer algo de entre la variedad de fruta y sandwiches que nos traen. El de pollo no tiene desperdicio. Lo malo es que para la ducha no puedes coger turno como en la carnicería y como te despistes enseguida se te adelanta algún compañero. Ahora que se habla del nuevo estadio, no sé si seguirán con el modelo de este vestuario, pero mientras tanto disfrutaremos del que tenemos y en el que se han cambiado leyendas como Kenny Dalglish, Ian Rush o Graeme Souness. Aquí se da mucha más importancia a la tradición y a la transmisión de valores que a la comodidad. Así es el Liverpool.

2 comentarios:

Red Howard dijo...

"Aquí se da mucha más importancia a la tradición y a la transmisión de valores que a la comodidad. Así es el Liverpool."

No sé qué me pasa, pero cada vez que leo algo así, me viene a la cabeza el Atlético de Madrid como club, como organización... y es que me da la risa...

tgdor_ dijo...

"Aquí se da mucha más importancia a la tradición y a la transmisión de valores que a la comodidad. Así es el Liverpool."

Sin duda, la mejor frase. Yo tmabiñen me quedo con ésta.

LO del Atlético es una pena que se haya deteriorado tanto...