jueves, 10 de abril de 2008

Fútbol en estado puro


Por Vicente S. blogger de TKT
Impresionante el partido disputado el pasado martes entre Liverpool y Arsenal en Anfield Road. Para ponernos en antecedentes, decir que era la vuelta de los cuartos de final de la Champions y que el partido de ida, disputado en el Emirates Stadium del Arsenal, había concluido con empate a 1.

Se enfrentaban dos estilos diferentes: el del juego de toque y combinación, bonito y preciosista, no exento de efectividad del Arsenal y el de la presión, la marca y la salida rápida del Liverpool. Vistas las características de ambos y que el 0 a 0 favorecía a los reds, uno pensaba que o bien el Liverpool conseguía amarrar el empate inicial y el partido era un tostón o el Arsenal marcaba con lo cual tenía grandes posibilidades de pasar la eliminatoria. Pues ni lo uno ni lo otro.

Marcó el Arsenal relativamente pronto y uno pensó que lo tenía todo de cara para pasar a semifinales. Pero empató el Liverpool en un gran cabezazo de Hyypia y el partido entró en una fase de equilibrio en la que daba la sensación de que sólo un destello de clase podía "librarnos" de la prórroga. Y llegó el destello, vaya que si llegó: un balón que recibe de espaldas en el área Fernando Torres, se da la vuelta rodeado de defensas y clava un zapatazo tremendo en la escuadra izquierda de Almunia. Y lleva 29 este año. Hay que ver lo "limitado" que era este chico.

Y parecía que el orden defensivo del Liverpool haría el resto. Pero apareció Theo Walcott. ¿Por qué no salió antes? De hecho, ¿por qué no juega más? Decía que apareció Walcott para hacer una jugada magistral, de las que se ven una cada mucho tiempo, y permitir a Adebayor empatar la contienda y poner por delante, por aquello del valor doble de los goles en campo contrario, al equipo londinense en la eliminatoria.

Y entonces parecía que todo estaba de cara para el Arsenal. Pero apenas un minuto después una internada de Babel acabó con un penalty cometido por Kolo Touré que a uno le pareció muy claro en directo pero que la prensa inglesa (y algunas otras crónicas) tachan de "controversial". Y como en ese punto coincide la mayoría, pues uno se equivoca. Y Gerrard fue a por la pelota. Y en ese lanzamiento estaba gran parte de la eliminatoria. Si marcaba era muy probable que el Arsenal ya no tuviera fuerzas para remontar una vez más. Si fallaba, el resultado en contra y el mazazo moral que hubiese supuesto, hubieran sido dos losas muy difíciles de levantar para los reds. Y marcó. Y marcó como marcan los grandes. Por la escuadra, con una seguridad pasmosa cuando te juegas pasar a las semifinales de la Champions.

El cuarto gol del Liverpool, marcado por Babel en una contra con el Arsenal ya volcado fue el colofón a un gran partido de fútbol, a un encuentro lleno de fuerza, intensidad, lucha, nobleza y, por qué no decirlo, de grandes destellos de calidad. Un tipo de partido que, por muchas razones, es complicado que veamos en España.

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