lunes, 29 de septiembre de 2008

Las heridas de la Eurocopa

Por Matallanas en su blog MaTA-dor
La victoria de España en la pasada Eurocopa se fundamentó en el excelente trabajo de Luis Aragonés y su equipo de trabajo, que montaron un equipo que realizó un fútbol espectacular y efectivo que será recordado en la historia del fútbol. Ni Luis ni su equipo de trabajo que apenas pudo saborear los laureles de un triunfo histórico, que ahora ha sido reconocido por la UEFA, cuando la Real Federación Española de Fútbol, con su presidente Ángel María Villar a la cabeza, aún no lo ha reconocido.

La UEFA ha definido esta semana el estilo futbolístico de España como el ideal para ganar torneos y destacó el juego de combinación, la posesión progresiva en campo contrario, el contraataque y la velocidad como los factores decisivos para vencer en las grandes citas. "El fútbol de posesión y progresión es el ganador. El verdadero talento consiste en conservar el balón y progresar, y eso es lo que hacen Brasil y España", según explicó a los periodistas Andy Roxburgh, director técnico de la UEFA. Mientras el máximo organismo del fútbol europeo se ha volcado en ensalzar el fútbol que desplegó España y montó un homenaje el pasado lunes en el que los 53 seleccionadores de países europeos agasajaron a Luis Aragonés por su éxito, la Real Federación Española de Fútbol despidió por la puerta de atrás tanto al seleccionador como a todo su equipo de trabajo.

Con el homenaje de la UEFA fresco, la RFEF ha quedado fatal. Hay dirigentes federativos que saben que han obrado mal, que la RFEF no ha estado a la altura, porque aunque la renovación de Luis Aragonés fue un imposible, por más que Juan Padrón, vicepresidente de la RFEF, abogara por su continuidad cuando España se clasificó para las semifinales, no es de recibo y es la plasmación de la falta de estilo de Ángel María Villar, que sólo tiene gestos cuando necesita ganar unas elecciones, como las últimas de 2004, y después se olvida de los que trabajaron para él, a los que le apoyaron, a los que le ayudaron a ganar por la mínima a Gerardo González Otero.

Luis Aragonés se precipitó en marcharse a Turquía tres días después de proclamarse campeón de Europa. Debió tener paciencia y saborear el éxito unas semanas, pero se autoexilió de nuestro fútbol por la falta de cariño que vio a su alrededor en la que había sido su casa los últimos cuatro años, en los que no faltó ni un día a la oficina donde se pasaba todas las mañanas currando, en una costumbre que ha heredado Del Bosque y su equipo. De haber aguantado, su continuidad podría haber dejado de ser una utopía por la presión popular y mediática. Pero su renovación significaba un dos por el precio de uno, porque obligaba a la salida de Fernando Hierro de la dirección deportivo, ya que, por más que Hierro reitere que su relación con Luis era buena (“de respeto mutuo”), se demostró el lunes en Viena que Aragonés no traga a Hierro, y por extensión a Del Bosque, como demostró con el frío saludo que dispensó a su sucesor y al director deportivo. Con el resto del equipo de trabajo de Aragonés, la Federación tampoco se portó bien. Villar prometió a Armando Ufarte, que había ganado ya títulos con las divisiones inferiores y participó en la obtención de la Euro2008, que seguiría en la casa. Y, de momento, el presidente de RFEF, ha vuelto a faltar a su palabra, como ha hecho con tantos otros a los que prometió cosas por ayudarle a ganar las elecciones de 2004. A Jesús Paredes, el responsable de que nuestros jugadores estuvieran como un tiro y de que España fuera la selección que menos lesionados tuvo en la competición (según el informe de la UEFA que publicó El País el pasado miércoles), también le despacharon sin grandeza y sin estilo, como al fisiólogo Jorge Candel, también una pieza importantísima en el equipo de Luis, al que ni se plantearon renovar. En vez de darles las gracias por los servicios prestados, como mínimo, les han tratado como apestados y ni Villar, ni muchos de sus directivos, tuvo el detalle de despedirse de ellos el martes 1 de julio, tras las recepciones de Su Majestad y el presidente Zapatero, en La Zarzuela y El Palacio de La Moncloa, respectivamente. Eso sí, don Ángel María se ha pasado todo el verano haciendo bolos fardando de la Copa de Europa, con Jorge Carretero, el portavoz de la Junta Directiva de la RFEF, de eficaz guardaespaldas por toda la piel de toro.

No es cuestión de mirar al pasado. Pero ha sido la propia UEFA la que ha homenajeado a Luis Aragonés y su selección esta semana, dejando en evidencia a la RFEF. La Eurocopa dejó heridas abiertas y la Federación ha perdido imagen por su manera de actuar con unos de los responsables de esa victoria, los jefes del equipo. Vicente del Bosque y su equipo no tienen culpa ni deben verse afectados por esas heridas. Pero debe entender Del Bosque el porqué del frío saludo de Luis Aragonés. El técnico de Hortaleza está muy dolido por su salida y al ver al actual seleccionador con el director deportivo, Luis se hizo estas preguntas: “¿Por qué viajó Hierro a su homenaje por parte los seleccionadores? ¿En condición de qué? ¿Qué pintaba allí?”. Entonces Luis (poco amigo de homenajes; no quería ir a Viena, pero finalmente accedió a acudir porque se lo pidió personalmente Platini) decidió saludar con frialdad, que no es lo mismo que no saludar, tanto a Vicente como a Fernando. Por lo que ha sido atacado de nuevo por su supuesta mala educación (si no hubiera saludado serían lógicas las críticas, pero saludó). Del Bosque decía en una entrevista en Marca que le hubiera gustado más calidez en el saludo y que el fútbol español debería dar mejor imagen, en un claro mensaje para Luis Aragonés. Y si el fútbol español ha dado una mala imagen ha sido por culpa de la Real Federación Española de Fútbol que no participó en el homenaje que la UEFA dio a Luis Aragonés salvo en la presencia de su director deportivo y ha tratado como unos forajidos a Luis y a todo su equipo. ¡Y eso que ganaron la Eurocopa!

1 comentario:

de tapadillo dijo...

Parece una maldición de nuestra España: pasarán los años, y la gente no entenderá cómo se pudo tratar tan mal a los hombres que tanto han hecho por el fútbol español. Echándole un vistazo a la historia de la Selección, te das cuenta de la página de oro que acaban de escribir estos técnicos y los 23 chavales que les acompañaron a Austria. Puede que volvamos a vivir otro momento igual de glorioso (y Dios quiera que sea dentro de dos años, en Sudáfrica); pero es imposible superar lo de Viena.

A la Selección le falta poco para cumplir un siglo de historia. En ella han jugado Zamora, Pichichi, Zarra, Di Stéfano, Gento, Kubala, Marcelino, Luis Suárez, Gárate, Santillana, Arconada, Butragueño, Hierro, Kiko, Raúl... muchísima gente, que se han convertido en mitos, que fueron reconocidos incluso fuera de España. Y sin embargo, muy pocos lograron romper esa maldición que parecía condenar a España a no levantar cabeza nunca. Tandas de penaltis, árbitros injustos, sorteos crueles, pelotitas que no querían entrar, goles en propia puerta... y momentos de amaneramiento, en los que los jugadores más talentosos de España no sabían formar un grupo. La verdad es que, cuando nuestro tope se estabilizó en los cuartos de final, aquello fue un logro: antes, ni siquiera nos clasificábamos para las fases finales con mucha frecuencia. Lo único que habíamos ganado fue una plata en las Olimpiadas de Amberes, allá por los años 20, la Eurocopa del 64, y, el oro de Barcelona 92 (con los "niños"). Y ahora, estos chiquillos no sólo acaban de ganar otro título, sino que lo han logrado dejando maravillado al mundo por su manera de jugar, pasando a la historia como un modelo. Se han convertido en el símbolo de una España joven, sin miedos, llena de vida, talento y ansias de ganar. Es difícil encontrar otro momento parecido en el fútbol español. Y fue Luis Aragonés el que supo ver ese grupo, y creyó en esa manera de jugar, en un momento bastante difícil.

Para mí, no creo que Aragonés y sus compañeros se hayan marchado por la puerta de atrás. ¿Es marcharse por la puerta chica regresar a España con la Copa de Europa, y ser aclamado por todos los españoles que se apiñaban en Madrid aquella tarde de julio? ¿Ver cómo toda la tropa que te había atacado sin saber, se ha quedado en evidencia? ¿Ver cómo tus jugadores te mantean y claman porque te quedes? ¿Pasar a la historia del fútbol español, meterte en los sueños de los españolitos del futuro? Por mucho que logremos con otros entrenadores (y espero que con Del Bosque volvamos a levantar una Copa muy pronto, aunque algunos atléticos andan algo mosqueados con él), ya nada podrá quitarle a Aragonés todo lo que ha logrado. En España hay muchos ingratos, muchos desmemoriados, mucha tendencia al ninguneo; pero es imposible borrar lo que logró este grupo. En un futuro, los españolitos investigarán y recordarán... y entonces volveremos a lamentarnos de la manera que tenemos de tratar a nuestros héroes.