lunes, 16 de noviembre de 2009

Mil gracias, Rafa



Artículo sobre el viaje del Levante a Liverpool.

Aunque no era la primera vez, ni será la última, que visito Liverpool, no puedo dejar de agradecer a mis amigos de allí, que se van ampliando en cada ocasión, el excelente trato que me dispensaron y, sobre todo, el que le dieron al Levante U.D. que en la persona de su Director General, máximo representante en ausencia de Consejo al estar en Ley Concursal, vivió un viaje histórico pues muy pocos o ninguno son los clubes que son recibidos en Anfield y en Melwood y me aventuro a opinar que ninguna tendrá un tratamiento tan elegante como el que tuvimos nosotros.

Me ahorro detalles pues no es mi intención alardear de nada, pero sí es de justicia agradecerle a Rafa Benítez todo lo que ha hizo por mí, por extensión por el Levante, por ejemplo venir en su día de descanso al acto de entrega de camisetas pues, además de vivir a 45 minutos de su Ciudad Deportiva, lo hizo en un momento delicado tras empatar la noche anterior en casa un partido que mereció ganar por goleada.

No le están acompañando los resultados este año, pero su trabajo saldrá a la luz y estoy seguro de que el tiempo le volverá a dar la razón si es que las lesiones, los goles en el descuento, las pelotas de playa, la mafia federativa-arbitral... le dejan.

A un grande como a él no hace falta defenderlo, su palmarés y su trabajo ya lo hacen, pero sí quiero destacar su lado humano, desconocido por muchos y del que algunos indocumentados opinan, siempre en negativo, lo cual no deja de ser detestable. La semana pasada hubo algún ejemplo lamentable en ese sentido, en una doble página de El País que recopilaba un montón de falsedades y medias verdades (las peores mentiras) para retratar una realidad que no es tal y pintar a un Benítez que no existe.

Es una pena que la ¿prensa? española esté esperando a la mínima para darle palos a los españoles que triunfan fuera, pero ya sabemos que la envidia es el deporte nacional y que los mediocres sólo aspiran a destacar aprovechando los problemas de los grandes, cual aves de carroña. Dan pena y, muchas veces, asco.

Podría añadir mil ejemplos de la grandeza humana de Rafa, las obras de caridad anónimas que hace, las Charities con las que colabora desinteresadamente él y su mujer Montse... pero no merece lapena y además él no querría. Sólo diré que todo lo que está haciendo por ayudar al Levante es suficiente, sin nada que ganar y cosas que perder, es suficiente para que lo eleve al altar de donde sus enemigos injustificados no lo podrán bajar.

Quizás algún día me pare a explicar porqué algunos se han convertido en enemigos suyos, motivos como haber publicado mentiras sobre Benítez (paella y helado) y que Rafa se lo dijera a la cara y, claro, cuando no te escudas en un teclado o un micro y te echas a la cara al protagonista las cosas cambian, te cagas y esperas agazapado en la esquina de la mediocridad a intentar pasar una factura que no cuela. Los hay peores, que lo critican porque en su día no les compraba vídeos... lo dicho, un día me pararé a contar cosas.

Y lo mejor es que, cuando uno es tan buena persona, se rodea de iguales y ahí entronca con Sammy Lee, su Assistant Manager, leyenda del Liverpool que jugó 12 años en Anfield. Él nos hizo de guía por el estadio, sin importarle todo lo que él ha sido y lo poco que éramos nosotros. Pero el espíritu humilde de Rafa se extiende en él, o en cualquiera de sus ayudantes, y el bueno de Sammy nos enseñó vestuarios y, tal es su respeto que a la hora de sentarnos en el banquillo de Anfield no quiso ocupar la butaca de Rafa, tampoco se atrevió Quico y yo, como soy más osado, decidí no perderme el honor de sentarme en su sitio.

Espero que me perdone.

Lo dicho, mil gracias Rafa, mil gracias Sammy, mil gracias Juanfran ... mil gracias Liverpool.

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