martes, 25 de mayo de 2010

Hoy se cumplen 5 años, los Héroes de Estambul



"El día en el que fuimos los Reyes del Mundo"



Redacción Tkt

Hace cinco años que Rafa Benítez y nuestros chicos fueron campeones de la Copa de Europa, Estambul siempre estara en la mente de cualquier hincha del Liverpool y en Marca.com han hablado con Rafa Benítez sobre lo que allí sucedio y aquí os lo dejamos para que lo disfruteis todos.

¿Qué dijo Rafa Benítez a los jugadores del Liverpool para que remontaran en seis minutos los tres goles que el Milan les habían marcado al descanso? ¿Fue tan poético como lo reconstruyeron los hinchas, que hoy siguen vendiendo camisetas y pósters? ¿Qué ocurrió en aquel vestuario de Estambul? El propio Benítez lo revela a MARCA.com cinco años después.

Benítez no es el entrenador más apegado a la poética del fútbol. Su aproximación científica al juego ha marcado su exitosa carrera y sus equipos, trabajados y precisos, son acusados a veces de languidez emocional. Sin embargo, el día que logró el triunfo más sonado de su trayectoria, Rafa constató que en fútbol no sólo dos más dos no son cuatro, y que es mucho mejor que así sea.


Según se ve todavía hoy en pósters y camisetas en Liverpool, el discurso que dio Rafa Benítez a su equipo en el descanso de la final de la Champions de 2005, en el que perdía por 3-0 frente al Milan, fue el siguiente: "No bajéis la cabeza. Todos los que volváis al campo ahora tenéis que tener la cabeza alta. Somos el Liverpool, jugamos para Liverpool. No lo olvidéis. Tenéis que mantener la cabeza alta por los aficionados. Tenéis que hacerlo por ellos. No os podréis llamar jugadores del Liverpool si bajáis la cabeza. Si creamos algunas oportunidades tenemos la posibilidad de darle la vuelta a esto. Creed que podéis hacerlo y lo haremos. Daos la oportunidad de ser héroes". Por mucho que entendamos que el momento era emotivo, cuesta creer que Rafa Benítez dijera la última frase. "No, no dije eso. No soy tan poético", confirma el entrenador con una media sonrisa.


Entonces, ¿es sólo una leyenda lo de su discurso? Lo que está claro es que el entrenador le da más importancia a los cambios tácticos que hizo y a la rocambolesca historia de lo que ocurrió en el vestuario. "Estaba tomando notas cuando acababa el primer tiempo. Tenía que dar la charla en inglés y se iban a perder muchos matices. Mientras lo preparaba nos metieron el tercero, así que tuve que cambiarlo todo en unos segundos", cuenta.

Aunque no fue el único contratiempo. Benítez recita como si fuera hoy cuál era su plan: quitar a Djimi Traore, que formaba como lateral izquierdo en una defensa de cuatro, y poner a Dieter Hamann en su lugar para que jugara en el medio campo al lado de Xabi Alonso y dejar tres atrás (Carragher-Finnan-Hyypia). Pero cuando llevaba siete u ocho minutos de charla, el fisio le dijo que Steve Finnan estaba mal y que no aguantaría toda la segunda parte. Ya había agotado un cambio (Vladimir Smicer por Harry Kewell en el minuto 23), así que no quería cerrarse esa puerta. Mandó a Traore regresar al once y envió a la ducha a Finnan, "con su consiguiente cabreo", recuerda el madrileño. La defensa de tres sería Traore-Carragher-Hyypia.


Pero, aparte de lo táctico, ¿cómo se levanta la moral de un equipo que va tan atrás en el marcador? Desde el vestuario se escuchaban los cánticos de los aficionados, así que Benítez apeló a ellos, pero con mucha menos poesía de la que ha añadido la leyenda a la realidad. "Les dije que dieran la cara por los aficionados, apelé a su profesionalidad y les señalé que si marcábamos pronto lo podíamos lograr. Luego he visto en vídeo cómo cantaba nuestra gente al descanso y era algo impresionante", señala, aunque lo que más recuerda de esos 15 minutos que cambiaron la historia del Liverpool para siempre tiene que ver con la pizarra: "Al final fue un poco caótico, porque hubo que reajustarlo todo en muy poco tiempo. Pero salió bien", añade.

Lo que ocurrió después es historia. En seis minutos gloriosos, Steven Gerrard, Smicer y Xabi Alonso, que remató un penalti que le había parado Dida, igualaban los tres goles de Paolo Maldini y 'Valdanito' Crespo. En los penaltis, el Liverpool se llevó el triunfo. A aquel partido se le conoce como 'El Milagro de Estambul' y los lectores del 'Daily Telegraph' lo votaron como el mejor momento deportivo de la década, empatado con la final de Wimbledon de 2008 entre Nadal y Federer.

"Todavía hoy la gente me para por la calle y me dice que estuvo allí. Nunca ha habido una final más llena de emoción y creo que nunca la habrá", relata Benítez, que reconoce que "el trabajo da sus frutos, pero el fútbol consta de muchos más factores". También reconoce que el peso de la camiseta y la mística de los colores del Liverpool, que representan tanto para tanta gente, fueron decisivos. "En otro equipo, con otros aficionados, no hubiera sido posible", dice. Por si antes no lo había creído, un milagro en Estambul se lo enseñó. Aunque todo fuera mucho menos poético de lo que cuenta la leyenda.

5 comentarios:

Jony dijo...

Y 1 mes después cumple 5 años mi hijo. XD

Siempre recordaré esta victoria por eso. Ya que fue el mejor año de mi vida.

Anónimo dijo...

@ Jorge

Que pena tener que vivir solo del recuerdoporque no hay presente.

Luis JFT96 dijo...

Si eso es triste, aún lo es más entrar en blogs para picar a la gente que los realiza, eso es realmente triste, y denota tener una vida un tanto insustancial.

Aunque en algo estoy de acuerdo contigo, me gustaría ganar la Premier y la Champions todos los años, mire usté

Jorge-George Olmos dijo...

Mejor tener recuerdos que no tener nada.


YNWA

D´es Pilberg dijo...

Qué partido más extraordinario! En la 1ª parte cada equipo desempeñaba su papel según el guión: El malo de la película (Milán) regodeándose en su papel de sádico prepotente y malvado (aprovechando sus ocasiones con su típico fútbol rácano y mísero al que sacan petróleo de la nada), aprovechándose de un voluntarioso pero inocente rival, casi aturdido de verse en esa final, ...
Pero, cual película hollywoodiense, se despierta el héroe de su letargo y tras una pirueta circense repleta de efectos especiales (prórroga y penalties), logra vencer al malo, malísimo, desconcertado por la fuerza inesperada de su rival...

plas, plas, plas (gracias)