sábado, 18 de septiembre de 2010

Duelo de urgencias.



El gran clásico del futbol inglés ya está aquí de nuevo. Tan solo cinco jornadas han debido esperar los supporters para que los dos gigantes del fútbol de las islas se batan en duelo directo. Ambos equipos juegan ligas diferentes. El Manchester United, como claro favorito al título, disputa su particular liga frente a Chelsea, Arsenal y sus vecinos del City. Por su parte, el Liverpool abandonó ya la temporada pasada el grupo de los elegidos y se resigna a liderar el grupo perseguidor a los anteriormente citados, además de construir un equipo que en breve vuelva a alcanzar el grupo de cabeza.


Pese a esa inicial y presumible desigualdad, el duelo llega para ambos equipos en un mal momento. El United de Ferguson ha sufrido dos inesperados tropiezos al empatar sus dos encuentros disputados lejos de Old Trafford ante Fulham y Everton. Ambos, se le escaparon en los últimos minutos, obligando a ceder cuatro puntos en cuatro partidos respecto a su más directo rival cara al título, el Chelsea. Si a ello le sumamos el tropiezo de entre semana con su empate sin goles frente al Rangers en partido de Champions, no es demasiado aventurado decir que los del "Teatro de los Sueños" no han llegado en su mejor momento al inicio de esta liga.

Ese irregular inicio de temporada, quizás sea debido al pobre momento de forma que presenta la gran figura del conjunto mancunian. Wayne Rooney tras su lesión de final de temporada y su nefasta actuación en la Copa del Mundo, parece muy lejos del jugador depredador de la temporada pasada. Pero si el inglés está falto de forma, otros en el conjunto de Fergusson parecen dispuestos a reemplazarle, como es el caso del portugués Nani o un Darren Fletcher que desde la segunda línea ha encontrado el gol con facilidad en estos primeros compases del campeonato.


A media hora de camino de Old Trafford, el Liverpool afronta el choque de mañana con las dudas que le ofrece su clara desventaja e inferioridad frente al rival, pero con la corazonada de poder asaltar la banca mancunian y aprovechar las dudas que ha ofrecido su archirival histórico.

Hodgson recuperará a sus más importantes efectivos como Fernando Torres, Steven Gerrard y Glen Johnson a los que dió descanso el pasado jueves en la victoria frente al Steaua. Un partido que le sirvió como banco de pruebas para incluir en el equipo titular al recién llegado Raúl Meirelles, jugador llamado a ser una de las piedras angulares del equipo de Anfield en la maltrecha línea creativa de la medular red. También será presumiblemente de la partida, Joe Cole, que regresa a una convocatoria tras su sanción de tres partidos. El internacional inglés se presume vital para actuar en la delantera Red junto a Fernando Torres y tratar de aprovechar las contras con velocidad, ante una defensa mancunian que ha ofrecido muchas dudas.

Y es que, a pesar de que el duelo parezca descompensado en favor de los mañana locales, un Manchester United - Liverpool es siempre un partido diferente. Y bien lo sabe Alex Fergusson que durante toda la semana no se ha cansado de repetir que no hay ningún otro partido en la Premier League como el que mañana a partir de las 14:30 se disputará en Old Trafford.

2 comentarios:

Jony dijo...

Hay que añadir que tienen problemas extradeportivos. Primero por quién va a coger la capitanía del equipo, ya que como Gary Neville y Giggs no juegan siempre, Fergie quiere nombrar a otro por ellos (seguro que Vidic) y porque Rooney ha salido en la prensa rosa británica. Tiene problemas con la prensa, un diario publico su infidelidad con una prostituta mientras su esposa estaba embarazada.

Eso fue hace días, pero aún siguen removiendo esa noticia. Creo que algo tiene que afectar y podríamos aprovecharlo.

Pero claro, nosotros tenemos el cáncer de los americanos como problemón y las críticas sobre el rendimiento de Torres en la prensa, asi que no sé yo a quien le podría afectar más....

El partido está interesantísimo e igualado.

Jony dijo...

Me refiero al cáncer de los americanos, porque creo que es la enfermedad que ahora tiene el club y debe ser extirpado para poder curarse, si no, vamos a ser uno de esos históricos que luchan por estar en la media tabla y recuerdan con melancolía el pasado.

No a corto plazo, pero sí a largo como sigan más temporadas en el club.