martes, 19 de octubre de 2010

Un gol puede inspirar a Torres





Noticia de Liverpool.tv


El N º 9 ha estado lejos de llegar a su mejor forma esta temporada, anotando sólo un gol en 10 apariciones.

Sin embargo, el Boss considera que hay indicios de que el español está volviendo a su mejor nivel y considera que un gol podría ser el catalizador de una carrera prolífica.

Hodgson dijo:"Hay obviamente una caída en la confianza. Él fue despreciado por todos y cada uno tanto en este país y en España durante la Copa del Mundo. Creo que mentalmente está un poco deprimido por eso, entiendo que lo único que pueda hacerle venirse arriba es jugar bien y marcar algunos goles".

"Pienso que jugó bien contra el Everton y fue una espina constante en la defensa. Incluso al final, cuando tuvo una oportunidad de gol por sí mismo y Howard hizo una parada estupenda".

"Si hubiera entrado, quién sabe, tal vez habría sido el catalizador para que él empiece a creer en sí mismo otra vez".

"En este momento hay un poco de ansiedad"

3 comentarios:

*María* dijo...

Cristiano también tenía una mala racha y lleva unos partidos muy buenos. Ojalá que Fernando remonte, ánimo!!! :)

daviniaaa dijo...

Lo dicho si falta de confianza tiene, es hasta normal que la tenga y después de tantos partidos que no marque pues le desespera, aún así sigo pensando que su entrenador que no está haciendo las cosas bien no ha debido decir esto.

tapadillo dijo...

Creo que se está sacando de madre la supuesta falta de motivación de Torres. Se le acusa de ni siquiera intentarlo; y hasta se llega a sugerir, directamente, que le está haciendo la cama a Hodgson. En el Atleti le ocurría lo mismo cada vez que entraba en una mala racha y veía que pasaban los meses, y no recuperaba su forma física. Empezaba por no salirle nada (regates, controles, pases, disparos); y terminaba dando la sensación de desgana, de que ni siquiera se esforzaba, de que el partido no iba con él. Creo que es frustración por su estado físico, y la falta de expectativas del equipo. No sé porqué, en él esa frustración se traduce en unos gestos que a los demás transmiten frialdad, tristeza y desgana, y que suele enojar un poco a los aficionados. Pero nunca se le podría acusar de salir al campo sin ganas, de no querer jugar o hacer su trabajo porque el futuro del equipo no sea brillante, o el estilo del entrenador no sea muy estimulante. En el Atleti siempre empezaba las temporadas transmitiendo sensaciones parecidas; el equipo jugaba en un estilo parecido al Liverpool actual... y sin embargo, en cuanto notaba que le volvían las fuerzas, volvía a ser el mismo jugador entregado de siempre. A pesar de que las circunstancias tampoco eran mejores. Me acuerdo de aquella vez que estuvo a punto de remontar él solito al Espanyol, en un partido bochornoso, en el que pocos de sus compañeros intentaron ayudarle a salvar al equipo. A fuerza de corazón ... y de técnica (¿a cuántos defensas del Espanyol regateó esa noche? ¿Cuántos centros puso?), aunque ahora todo el mundo le catalogue como un caballo de carreras, un puñado de músculos sin inteligencia ni finura con el balón. A punto de repetir lo de Arteche contra el Betis, aunque el cielo, como en casi toda su carrera, volvió a negarle la recompensa. Me acuerdo de aquella cabalgada en el Calderón, solo frente a todo el Barcelona, sin ni siquiera la honra por salvar (6-0, creo que íbamos ya...), y con todos sus compañeros mirando.

Torres siempre vuelve; y esta temporada también lo hará... aunque le cueste más que nunca.

No me extrañaría que Hodgson tenga algo de razón cuando habla de "depresión". Viendo el giro que ha tomado su carrera en los últimos meses... hace falta un espíritu muy fuerte para mantener el optimismo y la fuerza. Desde hace tres años, las lesiones no han parado de masacrarle; el equipo en el que creía que había encontrado su lugar, se ha convertido en una pesadilla peor que la del Atlético; el Mundial de sus sueños, en el que España por fin pasa a la historia, se convierte en un viacrucis para él... A sus 26 años, después de todos sus esfuerzos, se encuentra lastrado por las lesiones, sin ningún título que justifique su carrera, con el prestigio pisoteado por sus propios compatriotas, y por los mismos ingleses que tanto parecían respetarlo al principio.