miércoles, 6 de julio de 2011

El héroe de Viena

Lo vi por primera vez corriendo por el terreno, de lejos y desde donde estaba solo pude notar sus cachetes colorados.

Su pelo rubio se movía al viento y recuerdo que estaba serio, concentrado.


Era la selección española en los días de la Eurocopa del 2008. Iba con su camiseta roja pegada al cuerpo y aunque ganaron, seguía serio, casi bravo. Les comenté a mis amigos de aquel jugador que nunca había visto antes y que los comentaristas llamaban “el Niño Torres”.


Luego supe el porqué de ese apodo: empezó jugando desde muy pequeño. Y supe entonces que era de Fuenlabrada y que había jugado y se había formado en el Atlético de Madrid, que desde el 2007 jugaba para el club inglés Liverpool con el cual yo simpatizaba porque me gustaba el estilo inglés y el color rojo.

Que extraño que nunca me hubiera fijado en él…Una vez que puse en Google Fernando Torres, me remitió a su página oficial y poco a poco fui siguiéndolo, copiando fotos suyas, conociendo sus tatuajes que casualmente descubrí que aquel idioma era tengwar, el mismo del Señor de los Anillos que yo intentaba aprender. Que coincidencia, dije. Y no paré de enterarme de cosas de su vida. Supe que tenía una novia y eso al principio me decepcionó un poco pero cuando seguí leyendo me di cuenta que estaba muy enamorado, pues llevaban mucho tiempo. Me hice una Alerta de Google para recibir noticias suyas y cada día que pasaba sabía más de él. Mi conexión no era la maravilla del siglo, pero yo tenía paciencia y no me desesperaba.

Nunca le había seguido tanto la pista a un futbolista. Yo veía fútbol desde 1998, seguía al Real Madrid, me gustaba el juego de Brasil, pero no me había dedicado a jugar a la “paparazzi digital”


Al terminar la EURO, él se coronó el héroe del año. Su gol ante Alemania en un partido que no me canso de ver, significó un punto nuevo en su carrera. Ya el niño se hacía mayor. Pero a partir de ahí nada le fue fácil.


Las lesiones le fueron haciendo sombra en la temporada que iniciaba. Poco a poco fue bajando su nivel, ya el rendimiento no era el mismo, se esforzaba, sacaba la cara por el equipo pero el Liverpool no subía.

Por otro lado España seguía imparable. Nunca dudé en que ganarían el Mundial y aunque mis amigos me daban por loca, yo le apostaba todas mis cartas a una sola opción: ganar. No pudo brillar como dos años antes, se despidió de Sudáfrica lesionado, pero se llevó la medalla de Oro y alzar la copa del mundo por primera vez.

Pasaron los meses y las cosas no cambiaban en el Liverpool. Una oferta millonaria y toda la prensa hablando ratificaban su fichaje con el Chelsea.


Del rojo a…su lado. Ahora jugaría con otro equipo inglés, pero azul. Más ofensivo quizás y sin duda más poderoso. Ya no podía conformarse. Era un campeón del mundo y su club no le aportaba lo mismo que antes.

Presiones, envidias, cotilleos, comentarios crueles, todo eso y más giraba en torno a Fer que momentáneamente vivía en un hotel con su esposa y sus pequeños hijos.

En el Chelsea no marcaba, la presión aumentaba y él no brillaba. Hasta que al fin, pudo anotar.

La prensa hablaba de que había sido demasiado alta la cifra que pagaron y se referían a él como una mercancía, no un ser humano; un hombre sentimental que es en realidad lo que es.

Nuevo entrenador, nuevos comentarios malintencionados: todos contra Torres.

Fernando ahora disfruta sus vacaciones. Puede que desconozca todo lo que se sigue hablando de él, del nuevo entrenador del club o puede que su cuerpo esté tomando el sol muy relajado y su mente solo piense en recuperar el jugador que era.


Sigue veraneando con los amores de su vida que lleva con ellos a todas partes, hasta en su cuerpo grabados. Ya no pienso en la idea de que algún día venga al Caribe, a una de sus Islas a cambiar de entorno y nos conozcamos.


Tampoco valoro de inmediato la idea de verlo jugar en Europa, las cosas no son fáciles desde mi posición, pero si estoy convencida de que donde quiera que esté, Torres puede contar con mi apoyo. Que aún sin conocerme, puede estar seguro que como yo somos miles los que lo queremos y estamos convencidos que volverá a brillar, que será otra vez la estrella que amamos y el héroe del fútbol.

Fernando ama su deporte como yo a él. Compartimos una pasión.


Fue amor a primera vista.




Por Claudia Alonso, desde Cuba.

3 comentarios:

daviniaaa dijo...

Oh! bonito texto!!! no sé me ha dejado sin palabras!!....

Claudia Alonso dijo...

Gracias por el comentario y gracias a los administradores del blog por publicar mi opinión.
Saludos,
Claudia.

Marta dijo...

Me encanta!!