lunes, 11 de julio de 2011

Torres, un amigo inesperado

Pedrito conectó desde el principio con el madrileño, que convenció al resto del grupo para que le cedieran el dorsal 18 en vez del 2 que le había tocado


Toda España se echó las manos a la cabeza cuando Pedrito se presentó casi a solas ante la portería alemana y optó por chutar. "¿Pero qué haces?", pensó Fernando Torres, quien acompañaba el transcurrir de la jugada a la espera de una asistencia, un buen servicio, un favor de amigo y un favor a la patria. No lo hubo. El de Abades se cegó y no vio más que el arco de Neuer. "Menos mal que ganamos, porque si no... lo mato", bromea el ex del Atlético y el Liverpool, que había hecho un Mundial muy gris. La espinita se la sacó el madrileño por el título que mitigó toda su pena. Al fin y al cabo, en Viena ya había tenido su momento de gloria.

Quien no supiera de las interioridades de la selección, del día a día de La Roja, de la reunión de los pesos pesados para disipar la decepción por la primera derrota, de la convivencia feliz, de la casi perfecta cohesión grupal y de la armónica sintonía entre todos los jugadores... entonces tal vez interpretara en la jugada de Durban una grieta entre Pedro y Torres. Más al bien al contrario, fue una acción entre buenos amigos, entre aliados para siempre, entre compañeros inseparables. Que se lo pregunten si no a los 23 de La Roja, a los futbolistas y también a los técnicos que descifraron desde el primer momento una amistad inquebrantable entre el de Abades y el de Móstoles.

Días antes, ya tuvo Torres un gesto cómplice –"e inolvidable", contó luego PR18– con su amigo el canario. Resulta que se fueron repartiendo los dorsales por orden de veteranía y solo quedaron los más feos: el trece, que todos detestaban; el dos, el del presunto lateral derecho; y el 20, que tampoco tenía ningún pretendiente.

"¿Cómo va a llevar Pedro el dos?", preguntó Torres en voz alta. Lo destripó luego Miguel Ángel Díaz en su libro Los secretos de La Roja. Los destinatarios de la pregunta, retórica, eran Arbeloa y Albiol. "Queda fatal para un delantero", insistió Fernando, quien se encontró con la negativa del primero de ellos, a la postre protagonista de un agrio rifirrafe con el mismo Pedrito –en la reciente serie de clásicos entre Madrid y el Barça–. No aceptó Arbeloa, pues el 17 que el azulgrana lleva en su equipo lo quería porque lo lleva en el Liverpool y porque ese día cumple años. Pero accedió Albiol, quien accedió cambiar de número con el isleño y dejarle el 18, que le gustó mucho más.

Fue solo un detalle de los muchos que dejó la conexión Torres-Pedro. No en vano, son innumerables las imágenes de complicidad y cercanía entre los dos que dejó el Mundial. Su Mundial.

laopinion.es

2 comentarios:

daviniaaa dijo...

Me gusta!!

Marta dijo...

Y a mí! :)
Este texto es una muestra más de lo grande que es como persona, me encanta. Y yo que creía q no se llevaban muy bien...