lunes, 6 de febrero de 2012

Fernando Torres, el último embajador colchonero

29 de junio de 2008, minuto 32 de la primera parte del encuentro que enfrentaba a la España de los jugones contra la maquina perfecta alemana. Pero si la experiencia nos han enseñado algo a lo largo de los años es que la perfección es imperfecta. Fernando Torres puso cimientos a esta teoría y en ese preciso minuto, el nueve de la roja dejó de ser “el niño del Atlético de Madrid” y pasó a convertirse en “el niño de España”. Millones de gargantas españolas coreando al unísono el nombre del delantero que nos dio la Eurocopa, el jugador que hizo soñar a un país y nos hizo creer a todos que podíamos ser campeones, el “niño” que se convirtió en hombre en el Ernst Happel de Viena.

Estos recuerdos que a cada línea que escribo ponen mi “piel de gallina”, yacen bajo tierra en un barrio londinense llamado Chelsea. Nadie con un mínimo de coherencia puede negar que la situación goleadora de Fernando Torres en la actualidad es paupérrima y preocupante.

Ya queda lejos aquel partido del Atlético de Madrid contra el Leganés un 27 de mayo de 2001 cuando el joven Torres tenía tan solo 17 años y debutó como rojiblanco. Dos semanas más tarde, ese desgarbado jugador al que apodaban “el niño” por su juventud, marcaba su primer tanto con el primer equipo rojiblanco ante el Albacete un 3 de junio. Ese fue el principio de una carrera sin demasiados éxitos en cuanto a trofeos en categorías absolutas, pero si en cuanto a elogios y cifras.

La temporada 2002/03, el Atlético regresa de los infiernos para volver a la máxima categoría del fútbol español. Esto supone un trampolín para Fernando, que no tarda en acoplarse a la Primera división y acompañado de jugadores del prestigio de Aguilera o Sergi se hace con los mandos de un equipo que soñaba con volver a ser grande. Torres siempre soñó con triunfar y ganar títulos con su equipo del alma, el Atleti, llegando a rechazar ofertas millonarias todos los veranos de los mejores equipos de Europa. Finalmente, en 2007 Torres decidió dar un salto en su carrera y marchar a Anfield para ser uno de los estandartes del “Spanish-Liverpool” ante su deseo frustrado de triunfar con el equipo colchonero.

Hay quien piensa que el jugador de “Fuenla” se marchó del club rojiblanco con un reconocimiento desmesurado, no acorde con los méritos cosechados. Los detractores de Fernando Torres exponen sus argumentos aludiendo siempre a sus discretas cifras goleadoras (una media de 15 goles por temporada en Primera división con el Atlético) y a su imposibilidad para ganar títulos allá donde iba. Estos detractores no entienden por qué Torres se ha convertido en el último embajador colchonero. Consideramos interesante analizar las causas de este amor incondicional que los aficionados rojiblancos sienten por el delantero madrileño.

Motivos de un sentimiento

En primer lugar, el nueve llegó al Atlético cuando este más lo necesitaba. El conjunto colchonero se encontraba sumido en el infierno de la segunda división, con sus ídolos más destacados al borde de la retirada y con la sensación de que toda una historia llena de gloría culminada con el doblete había terminado. En la temporada 2000/01, el aficionado colchonero había perdido a gran parte de sus ídolos debido al descenso. Quedaron atrás los Ayala, Bejbl o Hasselbaink que tantas tardes de gloria dieron al Calderón. A causa de todos estos devenires que el destino había preparado a los indios del Manzanares y a la necesidad de encontrar un motivo por el que volver a sonreír, Torres se presentó como ese jugador que traería de nuevo la esperanza a la grada y un ídolo al que corear cada domingo.

Aspecto de niño, números de hombre

Fernando Torres llegó a la elite del fútbol en la temporada 2002/03 cuando el club del Manzanares volvió a la primera división tras dos años de agonía en Segunda. Torres respondió a la exigencia de las circunstancias anotando 14 goles en 31 partidos, marcando uno en la Copa de SM el Rey y el resto en el campeonato doméstico. Sus 13 dianas en el campeonato liguero significaron el 26% de los goles del equipo (50) en esta competición.

Si observamos las estadísticas goleadoras de su máximo competidor en la actualidad por un puesto en “la Roja”, los números son muy similares. David “el Guaje” Villa, en su primera temporada en la mejor liga del mundo (o eso nos quieren vender), celebró 20 tantos divididos entre Liga (16) y Copa (4). El de Tuilla superó en seis goles al de Fuenlabrada, pero eso sí, con quince encuentros más para el asturiano. Villa debutó en la máxima categoría del fútbol español con el Zaragoza a los 21 años mientras que Torres lo conseguía con tan solo 19 y con un equipo como el Atlético de Madrid cargado a sus espaldas.

La temporada 2003/04, trae 18 goles para el asturiano divididos entre Liga (15) y Copa de la UEFA (3) y 21 tantos para el madrileño con 19 goles en Liga y 2 en Copa. El bagaje total de estos dos delanteros lo completan los 40 partidos para “el niño” y los 46 para el “guaje”.

Es al término de esta temporada cuando el “7 de España” ficha por el Valencia. A partir de este momento, Villa da el salto de calidad que necesitaba en su carrera deportiva y que posteriormente le llevará en 2010 a fichar por el FC Barcelona. Torres, debido a su obsesión por ganar títulos con el Atlético de Madrid, aguantó hasta 2007 en el conjunto rojiblanco y ese verano viajó rumbo a Liverpool.

En las dos temporadas consecutivas, el “guaje” recopila mejores números que un “niño” que parece haber madurado y al que un Atlético “oxidado” se le ha quedado pequeño.

Torres termina su andadura por el Manzanares sin ningún título en su haber, pero dejando 91 goles, 36 millones en las arcas del Calderón y un lazo con la afición colchonera que no se ha roto hasta la actualidad.

Si comparamos los números de Torres con el delantero de moda, con el “rey león” Fernando Llorente, los datos son abrumadores, ya que el punta riojano no explotó hasta la temporada 2008/09 y en sus primeros años en La Catedral del fútbol recibió multitud de pitos y abucheos.

¿Es excesivo el reconocimiento hacia Torres?

Es evidente que en la actualidad Fernando Torres esta pasando por el peor momento de su carrera, pero no es menos cierto que el delantero “blue” consiguió levantar la moral de una afición atlética que pasaba por uno de los peores momentos de su historia tras el descenso; no es menos cierto que aún fuera del club rojiblanco, Torres siempre ha llevado el sentimiento colchonero en el corazón, aprovechando la obtención de la Eurocopa (con un gol suyo en la final) y del Mundial para mostrar la bandera del Atlético de Madrid; tampoco es menos cierto que pocos canteranos en su debut en la máxima categoría han marcado 14 goles, y se han convertido en la referencia de un equipo del prestigio del Atlético con tan solo 19 años debutando esa misma temporada como internacionales absolutos.

Hay un dicho popular que dice “sobre gustos los colores”, pero yo me pregunto, ¿por qué a nadie le extraña que Villa sea idolatrado y aún en la actualidad aplaudido en Gijón, habiendo cosechado menos temporadas y peores números que Torres en el Atlético? ¿Por qué nadie se sorprende cuando se habla de Fernando Llorente como una estrella consumada, cuando el punta de Fuenlabrada a su edad ya se había convertido en el fichaje español más caro de la historia (será por algo) y había ganado una Eurocopa marcando el gol de la final? Sea o no sea desmesurado el reconocimiento que la afición colchonera concede a Fernando Torres y haciendo referencia al refrán ya mencionado anteriormente, los colores de “el niño de Fuenlabrada” son rojiblancos.

RAFAEL DÍAZ CASTAÑO

vavel.com

6 comentarios:

daviniaaa dijo...

Si a mi me gusta sin ser colchonera estoy segura de que a los que lo son se les pondrá la piel de gallina. No puedo estar más de acuerdo, hace poco en esté mismo sitio se ponía en duda el porque aún la gente del atlético lo adoraba tanto, dando razones para mi más que insuficientes. A quién no lo entienda que leo esto y calle porfavor.

*María* dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
*María* dijo...

Como sabéis, tengo familiares colchoneros, y algunos van religiosamente al Calderón pase lo que pase. Esperan la vuelta del Niño como si el tiempo no hubiese pasado, como el único que de verdad siente los colores rojiblancos, sus colores. Para ellos fue, es y será su eterno capitán.

Y la verdad es que pocos nombres como el de Fernando Torres me vienen a la mente cuando escucho "Atlético de Madrid".

Marta dijo...

Está bien el artículo, tiene mucha razón.
El día que vuelva al Atleti seré la más feliz del mundo! Muy pocos jugadores sienten esos colores como lo hace este chaval. Como ya has dicho tú, María, siempre será el eterno capitán.

Nadine9 dijo...

Muchas gracias por dejar esté artículo, yo como buena colchonera no puedo estar más de acuerdo, la gente no entiende nuestra adoración por el Torres, pero para los que le seguimos desde sus comienzos sabemos que siempre será nuestro NIÑO aquel que devolvió la ilusión a un equipo en decadencia, aquel que dice soy atletico sin avergonzarse de ello, todo lo contrario lo dice en voz alta allá por donde va.

O'NeiL9 dijo...

Ya sabeis todos mi opinion... como colchonera y como torrista...