lunes, 9 de julio de 2012

Un apunte sobre la Eurocopa: Torres tan sencillo y extraordinario


Minuto ochenta y tantos, el resultado es 3-0, en breve el equipo que va ganando será Campeón de Europa por segunda vez en cuatro años y el primer equipo de la historia en conseguir dos Eurocopas seguidas con un Mundial por medio. El equipo ha jugado bien contra un rival superado y con mala suerte en las lesiones, queda poco tiempo y no hay nada que hacer, la suerte está echada y la historia está escrita.

El tercer gol lo ha metido un tipo alto, rubio y con pecas que ha sido titular y suplente alternativamente durante el torneo, un tipo criticado hasta la patología psíquica y defendido hasta el duelo a florete. El tipo de las pecas ha pasado un mal año pero ha remontado la temporada en los últimos compases, ganando un solemne título nacional y el título internacional más prestigioso, pero en ambos casos con un cierto regusto amargo, sin ser indiscutible ni protagonista, debiendo subir cuestas empinadas donde a otros se les despliegan alfombras rojas en cuestas abajo. En el torneo, el tipo de las pecas ha jugado menos de lo que le habría gustado y, a pesar de que va a ser de nuevo campeón y va añadir un nuevo título a su curriculum deslumbrante, quizás no esté todo lo contento que debería. El tipo de las pecas es un jugador extraordinario, un jugador asombroso que ha marcado en varias finales internacionales. Aún así, en ese equipo está cara la presencia entre los titulares: juega en una selección en la que forman muchos de los mejores jugadores del mundo, el entrenador prefiere variables que no le hacen imprescindible y la indiscutibilidad se reserva a pocos, a veces a los que cuentan con el apoyo de la prensa. 


Pero el tipo de las pecas, que llevaba dos goles hasta el partido final del campeonato y que no ha sido titular en la final, ha metido un gol nada más salir, definiendo con esa clase tan suya tras una potente arrancada de esas tan suya, encontrando un hueco en la defensa gracias a esos movimientos inteligentes tan suyos. Con ese gol, el tipo de las pecas lleva tres e iguala a los mejores goleadores del campeonato, todos grandes estrellas que han tenido mucho más tiempo que él para meter el mismo número goles. El tipo de las pecas, que es un delantero de nivel mundial, no es un depredador del área, no es un jugador que únicamente se dedique a esperar en el punto de penalti y buscar remates y meter goles, no es un asesino en serie de esos que se dedican a tirar a puerta y exigir al resto que le den el balón al pie para que poder meter más goles. Aún así, sabe que al final se le exigen goles, se le valora por los goles, los goles son lo único que el gran público, poco dado a ver lo no inmediatamente visible, tiene en mente a la hora de decir si un jugador es bueno o malo. El tipo de las pecas, que lleva en esto mucho y que es mucho más listo y maduro que muchos rivales y compañeros, lo sabe y sabe que tiene tiempo de meter otro gol y deshacer el empate, de pasar a la historia una vez más, de ser el único en marcar en dos finales y quizás de ser uno de los pocos jugadores de la historia que marquen tres goles en dos finales de torneos de selecciones. El tipo de las pecas lo sabe y lo va a buscar. 

En un momento dado, el tipo de las pecas hace otro de esos movimientos tan suyos, aprovechando huecos entre la defensa de un equipo que juega con diez pero defiende con todo a esas alturas del partido. El tipo de las pecas tira un desmarque y le ve un compañero, que le mete un balón profundo. El tipo de las pecas ve cómo llega el balón y sabe que lo va a recibir con cierta comodidad. No le viene perfecto para sus condiciones, le viene para pegarla con la izquierda, que no es su pierna buena pero que es mejor que la pierna buena de la mayoría. Sabe que no pasará nada si falla: el partido está decidido, si marca será una leyenda para los próximos siglos, si falla no echa nada a perder. También ve que el portero rival, un fenómeno, ha intuido el movimiento y se acerca a él rápidamente, cubriendo el ángulo de tiro. El tipo de las pecas sabe que no pasa nada si el portero llega a parar el balón: es su pierna mala, ya ha metido un gol, el partido está decidido, es un gran portero ... puede darse el gusto de tirar a puerta e intentarlo, no pierde nada, gana todo, gana más gloria aún de la que ya tiene. 

Pero el tipo de las pecas, durante el micro segundo en el que piensa todo lo anterior, también ha visto que detrás de él viene un compañero corriendo. No es un compañero cualquiera, además, sino un compañero de su mismo club, un tipo bajito y con cara de niño con el que ha pasado todo el año anterior, un compañero que ha sido su amigo durante sus horas más bajas. El tipo bajito, su compañero, ha sido titular todo el año en el club, mientras que el tipo de las pecas alternaba banquillo y campo, a veces cuestionado, a veces desesperado. El tipo bajito ha sido protagonista en los títulos de su equipo y ha sido nombrado mejor jugador de su club, ha sido el protagonista todo el año y con su buen hacer se ha llevado, sin quererlo, el protagonismo que muchos atribuirían al tipo de las pecas; aún así, ha sido un apoyo vital para el tipo de las pecas, siempre le ha defendido, siempre le ha deseado lo mejor y ha alabado su juego. El tipo bajito, en fin, ha tenido un año excelente pero, ay, no ha jugado durante el torneo cuya final está acabando. La selección histórica que juega la final está formada por jugadores de leyenda, centrocampistas de calidad casi infinita, velocistas de banda, tipos valientes capaces de tirar un penalti si el grupo lo requiere aunque se jueguen la reputación, tipos que piden respeto para el rival goleado, jugadores con miles de partidos dificilísimos a sus espaldas; por todo eso no es fácil hacerse hueco, no es fácil tener minutos. Además el tipo bajito es un centrocampista de toque y visión como muchos otros del banquillo, es protagonista en su club pero no en esta selección extraordinaria donde es casi uno más, carne de banquillo, un peón en una alineación llena de alfiles, caballos y Torres. 

Llegados a este punto, el tipo de las pecas puede tirar a puerta y marcar para hacer aún más historia, y así lo esperan los aficionados que le ven maniobrar y acomodar el cuerpo. Puede tirar, pero no lo hace. En el último momento, con el portero ya encima esperando el balonazo, el tipo de las pecas prefiere no hacer ese tiro a puerta con la izquierda que le daría aún más de lo que tiene y que no le quitaría nada. En su lugar, prefiere amagar, simular un disparo, mover el cuerpo hacia la izquierda y doblar el tobillo derecho hacia fuera, alejando de sí la pelota, dejando un pase franco y claro, un balón fácil para que su compañero, el tipo bajito que ha brillado todo el año pero que no ha tenido presencia en el torneo, meta un gol en una final tras sólo cuatro o cinco minutos en el campo y pase a la historia también. 

Quizás cualquier otro habría tirado y nadie podría haberle dicho nada, quizás cualquier otro delantero, amparado en aquello de que el egoísmo es un vicio feo en el resto pero una virtud necesaria en los nueves, habría buscado su gloria y le habría dicho al compañero que no le había visto, que le había visto pero que le entendiera, que él lo necesitaba más o que había tirado porque le había dado la gana y que le den pomada, oiga. No fue así. El tipo criticado, el que venía de pasar un año de perros, el que tenía la ocasión de marcar y liarse a dar cortes de mangas hasta el mes de abril de 2016, giró un tobillo y le dio un pase a un amigo para que metiera un gol. Así de sencillo. 

Quizás otro en su lugar, consciente de lo hecho, habría buscado compartir la gloria, habría hecho aspavientos a la grada, habría dejado claro que él era un gran tipo con un gran corazón y que por tanto era justo que le dieran parte de la gloria, que le regalaran un porcentaje elevado del gol, que promovieran su canonización. Quizás otro habría pedido al compañero bajito que le sacara a hombros, que le señalara con el dedo, que firmara un papel por el que se comprometía a regalarle un coche rojo, un reloj de oro y un chalet en Alicante. Otros habrían reivindicado su valía y su se habrían señalado el muslo buscando la cámara que le sacara el perfil bueno, o se habrían señalado el dorsal con los pulgares de las dos manos, o habría buscado compañeros compinchados para hacer el baile de la cucaracha brasileña, el baile del canguro inadaptado, el baile de la rata sobreactuada, el baile de la mofeta omnipresente o el baile la bacteria Mycobacterium leprae, causante de la lepra. 

Tampoco fue así. El tipo de las pecas, recién convertido en Campeón de Europa por segunda vez, recién nombrado mejor goleador del torneo, reciente su enésima demostración de que no caben las críticas donde no caben y de que no merece ninguna de las constantes faltas de respeto que recibe, hizo el pasillo al rival vencido, recogió su medalla, celebró el alzamiento de la copa, se fue a la grada, levantó los brazos y se llevó en volandas a una niña con coletas y un niño con chupete. Se fue al centro del campo, se hizo cargo de la muñeca de su hija cuando ésta se cansó de llevarla, le dio un balón a su hijo y se dedicó a tirar confetti, junto con su mujer, a los niños del resto de jugadores. 


Todo tan sencillo. Todo tan increíblemente extraordinario.


Carlos Fuentes





7 comentarios:

daviniaaa dijo...

Todo tan sencillo y extraordinario, así es TORRES!

nati dijo...

el reportaje un 10 ya que todo lo que dice es verdad,pero torres se lo curra y siempre sale a flote callando bocas pese a las criticas
nuestro niño es genial!
simplemente es un crack....

Anónimo dijo...

Carlos Fuentes es un genio ya sea con una pluma o con un teclado entre las manos. Pero a veces este genio supera sus propios estándares. Impresionante artículo.

Luna dijo...

Chapeau al articulo!!!!


Luna

pi9 dijo...

Ayyyy... los pelos de punta!. Qué bonito, por Diosss!!!. Si casi me hace llorar. Gracias a todos por querer a FERNANDO como le quiero yo. Me reconforta ver que hay mucha gente que le apoya en las buenas y en las malas. Él siempre será mi NIÑO TORRES. :D TKT-F9T

Anónimo dijo...

Realmente me ha emocionado este artículo, lo de Torres es grandioso, lo que disfrute ese día no tiene nombre...... el niño de las pecas tiene su nombre escrito con letras de oro en la historia de la Selección Española.

Larry.

Anónimo dijo...

Gran artículo, en el fondo y en la forma.

Ahí anda nuestro querido Torres... un pésimo año y campeón de Champions y de Europa con su selección... y bota de oro del torneo.

...y alguno seguiría repitiendo, ya en su casa, aún en jarras y mirando al cielo... ¡Qué injusto!