sábado, 22 de marzo de 2014

El Niño que jugaba al ‘gol alemán’

Cumpliendo cien años anda y está más joven que el Niño que galopa por la banda... Así cantaba Joaquín Sabina sus motivos para un sentimiento en el centenario del Atlético de Madrid, el club que vio nacer en la élite a Fernando José Torres Sanz, el Niño que como Peter Pan nunca dejó de serlo pese a sus, no cien, sino ciento seis partidos vistiendo la camiseta de la Selección española.

Muchos años antes de pasear su figura rubia y espigada por los mejores estadios del mundo, Torres fue un chaval que perseguía balones de cuero en su Fuenlabrada natal, donde solía perder siempre a las canicas y ganar al gol alemán, una especie de juego infantil con una portería de por medio y cuyo castigo para el primer eliminado es soportar el fusilamiento de los otros participantes ofreciendo las posaderas propias como diana.

No parece probable que el Niño recordarse el gol alemán de su infancia cuando Xavi Hernández le tiró un pase profundo en la final de El Prater y el delantero se zafaba del acoso de Philip Lahm para empujar el balón por encima del gigante Lehmann y ganarle -precisamente ante los germanos- su particular sprint hacia la eternidad.

Xavi Hernández le dio los pases en sus goles frente a Alemania e Italia, ambos tantos supusieron la Eurocopa para España.

El tanto que le daba a España su segunda Eurocopa es hoy una imagen grabada a fuego en la retina de los aficionados, su instantánea decora las habitaciones de los jóvenes que sueñan con llegar algún día a la Selección, pero lo cierto es que aquella imagen no fue fruto de la casualidad ni producto de la suerte de un recién llegado.

Fernando Torres llevaba ya un lustro siendo habitual en la Absoluta, después de una exitosa trayectoria en las diferentes categorías de la Selección. Debutó a las órdenes de Iñaki Sáez en septiembre de 2003 durante un amistoso ante la Portugal de Luiz Felipe Scolari en Guimaraes y que concluyó con victoria española por cero goles a tres.


Su estreno goleador llegaría al año siguiente en Génova, donde España arrancaba un empate ante los azzurri, con quienes volvíamos a encontrarnos en la eliminatoria de cuartos de la Eurocopa de Austria, tras las experiencias de Portugal 2004 y el Mundial de Alemania en 2006. La victoria en los penaltis iba a ser fundamental para que la Selección creyese por fin en sus posibilidades ya con Luis Aragonés al frente, al que Torres siempre le ha agradecido su magisterio y aún recordaba con motivo de su fallecimiento cómo "nos reunía a todos para que gritásemos como uno solo aquello de ganar, ganar y ganar."

Ha sido el delantero que más partidos ha jugado en la historia de la Selección española, 106 en total.

Tras el triunfo de El Prater llegaría Vicente del Bosque y con él el Mundial de Sudáfrica con presencia del Niño en la finalísima del Soccer City, al igual que en la del Olímpico de Kiev dos años después en un nueva Eurocopa y de nuevo con gol en el último partido, otra vez, sincronías de la vida, a pase de Xavi Hernández.

Así hasta las 106 internacionalidades. Ningún otro delantero ha jugado tantas veces en la Selección con 36 goles a sus 30 años recién cumplidos y siempre siendo el Niño al que cantaba Sabina, quien desde los parques de Fuenlabrada se hizo universal junto a una generación de futbolistas que supieron llevar a España al lugar donde los chavales no crecen ni envejecen las alegrías. Algunos lo siguen llamando el País de Nunca Jamás.

Sefutbol.com 

1 comentario:

Edmund dijo...

Ánimo para él! Me gusta el fútbol, prefiero camiseta de fútbol, jaja