lunes, 28 de abril de 2014

Algo grabado en la retina

Por Alexandra de la Mata

Seguro que cuando Fernando Torres iba rumbo a la ciudad de los Beatles no se imaginó ni por un momento que el Atlético de Madrid se iba a cruzar tantas veces en su camino. No al menos el equipo que el dejaba atrás, ese que perdió por cero a seis ante el Barcelona.

Bien es cierto que ni Fernando ha dejado que el vínculo entre él y los rojiblancos se perdiese, ni los rojiblancos lo han, lo hemos, permitido. Sentimentalmente hablando. Pero  en el ámbito deportivo, trasladándonos siete años atrás… jamás se nos hubiese pasado por la cabeza, pero ni en el más recóndito de los lugares de nuestra imaginación, que nos veríamos las caras ante el equipo del “Niño”. ¡Y es que ya van varias veces! A la cual… más emotiva. Este hecho denota dos grandes cosas, Fernando Torres ha llegado a cumplir sus objetivos y el Atleti, también.

Aunque Atleti y Liverpool ya se cruzaron, Fernando no pudo disputar el encuentro en el Calderón y pese a que con la Roja si lo hizo, el destino deparaba un encuentro mucho más especial, donde ambas partes podrían expresar sus sentimientos de “tú a tú.” De rojiblancos a ídolo. Y en casa.


Cuando la bola del sorteo de semifinales de Champions enfrentó a ambos equipos a todos los seguidores de Fernando les inquietó la idea de ver a Fernando de nuevo en el Vicente Calderón, la que sigue siendo su casa, pero con la camiseta del rival. A los seguidores de Fernando que no comparten sus colores rojiblancos no les saltaron muchas alarmas, iba a ser un partido bonito, especial, del que disfrutar. Pero los fieles seguidores de Fernando que si comparten sus colores rojiblancos se enfrentaban a algo más que un partido especial, a un partido extraño, diferente. Un partido dónde verían en el rival a un hermano, a un hijo, a alguien a quien se quiere por ser de la familia, por ser uno más. Pero el Atleti, tenía que ganar. Durante noventa minutos Fernando Torres se convertía en el máximo rival. Raro, rarísimo. Cuando Fernando hacía una jugada magistral no sabías si aplaudirle o tirarte de los pelos desesperado chillando a los cuatro vientos que alguien le robase el balón.

El Calderón le recibió entre canticos en el entrenamiento previo al encuentro, y todos los asistentes al campo y los que disfrutaron del partido por televisión pudieron ver a un Fernando Torres saltando al terreno de juego para disputar el partido maravillado por lo que veía, contemplando el estadio del fondo a fondo, recordando lo que él ya conocía. Su afición. Y lo agradeció tras los noventa minutos de sufrimiento, se fue el último del césped del Calderón mientras aplaudía a la hinchada y esta coreaba su canción. Siete años que no han menguado este sentimiento único.

¿Por qué somos del Atleti? No existe respuesta, no hay nada que lo pueda definir. Pues esa misma sensación que sienten los atléticos cuando intentan transmitir su pasión por el equipo del manzanares es la misma sensación que tienen cuando se les pregunta ¿Cómo fue ver a Fernando Torres de nuevo en el Calderón?

Ver al nueve esprintar por la banda… Con la blue en vez de con la rojiblanca. Algo grabado en la retina. Sufrimiento. Esperanza. Cariño. Pasión...Y mucha añoranza.


1 comentario:

daviniaaa dijo...

Si los Torristas sin ser Atleticos lo vivimos con emoción, imagino lo que fue para los Atleticos :).. aunque raro alfinal fue bonito y me alegro por los que pudieron ir al estadio y vivirlo.