martes, 20 de enero de 2015

Otra carta para Torres

Querido Fernando:

Se ha retrasado esta carta, quizás más de lo debido, pero tú, yo y unos cuantos más (uno tiene su público) sabíamos que se iba a escribir. Sucedió primero que tu regreso coincidió con la Navidad ("vuelve, a casa vuelve..."), y esos días conviene liberar el correo para que lleguen a tiempo las que escriben los niños a los Reyes. Sucedió después que te dio por estrenarte a lo grande, para chulo tú, y resulta que Real Madrid y Barcelona ya tienen quien les escriba. No veía el remitente modo de meter mano a estas lineas, la verdad, y mira tú por donde en lo que se decidía fuiste al Bernabéu e hiciste dos goles. Te habían recordado un millón de veces antes de jugar que nunca habías marcado en ese estadio, entre alusión y alusión a no se sabe qué remontada, pero resulta que en el Atlético, en este Atlético, ya nunca se dice nunca jamás. Tú lo has entendido a la primera, hay quien no lo entenderá... nunca.

Debiste equivocarte, eso sí, porque todo el mundo sabe que eres un jugador acabado y pobre de aquél que no lo sepa, porque irá contra el pensamiento único, pero el caso es que los marcaste. Y con ello agudizaste la necesidad de escribir de una vez la maldita carta, una más de las muchas que has ido recibiendo en los últimos años, siempre con la idea de que la siguiente sería la última. Pero resulta que pasamos de que tu Liverpool se enfrentara al Atlético en las semifinales de la Europa League a que tu Chelsea se enfrentara al Atlético en la Supercopa. Pero resulta que pasamos de que tu Chelsea se enfrentara al Atlético en la Supercopa a que tu Chelsea se enfrentara al Atlético en semifinales... de la Champions. Pero resulta ahora que, siete años y medio después de que nos pusiéramos las gafas de lejos para seguirte, vuelves por fin a vestir la rojiblanca. Pero resulta, en definitiva, que el destino fue haciendo travesuras. Pero resulta, en resumen, que los sueños se fueron cumpliendo.

Así que en realidad ni siquiera haría falta escribirte ya, porque quedas a mano y se puede tirar hasta de comunicación verbal, pero llega el momento de confesar aquí que, ya que nos ponemos, intentaremos colar la carta en un periódico. En el MARCA, te tiene que sonar. Por probar, que ya sabes lo que dice Simeone: siempre hay que creer. E intentaremos colarla para contar que siempre hemos estado orgullosos de ti y, sobre todo, que no nos importa que se sepa. Para reconocer que lloramos cuando se certificó tu regreso. Para insistir, ya puestos, en que entre la confirmación oficial, la inolvidable presentación y los dos goles de marras se nos han desgastado los dedos con tanto mensaje enviado a y recibido de gente que compartía nuestra felicidad. Por móvil, eso sí, que no todo va a hacerse a la vieja usanza.

No se trata de que el jueves retrocediéramos en el tiempo, porque la prueba de que no fue así pasa por Koke. El muchacho que se lanzó al suelo para celebrar el segundo gol contigo, sí. El que cuando resultó necesario te dio un toque para que ayudaras en la presión, también. El que hace años y muerto de vergüenza, cuando era un mocoso de la cantera, se hacía fotografías con su ídolo, un tal Torres. Así es la vida, Fernando: vamos o venimos, pero mientras lo hacemos estamos. Cada uno con lo suyo. Tú marcando goles, nosotros escribiendo. Como si nada hubiera cambiado, aunque hayan cambiado tantas cosas. Bienvenido, amigo. Y gracias por todo.

Alberto R Barbero

1 comentario:

daviniaaa dijo...

Que bonita 😊 como me gusta leer cosas así.