lunes, 4 de mayo de 2015

"¡Torres nos paró el corazón a todos!"

EL BANQUILLO ENLOQUECIÓ CON SU GOL

Fernando Torres está a sólo cuatro goles de alcanzar la centena con la rojiblanca. El que logró el miércoles en El Madrigal es el 96 en su cuenta particular, cifra que le sirve para alcanzar a Diego Forlán y compartir con él la undécima plaza en la clasificación histórica de anotadores de la entidad. Otro más, y dará caza a Rubén Cano, que, con 97, cierra el Top 10.

Es decir, El Niño ha regresado al Atlético para dar la última vuelta a su particular idilio con el club del Manzanares. Poco a poco lo está logrando. El miércoles pasado, sin ir más lejos, añadió otra obra de arte a su colección particular. Y van...

Torres, sin embargo, prefiere restarse protagonismo y analizar el tanto desde la importancia que tiene en lo que a puntos se refiere: "El gol fue importante por el momento en que se consiguió y porque nos servía para sumar un triunfo clave, ya que nuestros rivales en la lucha por la tercera plaza no están fallando. Ese tipo de jugadas tienen premio muchas más veces de lo que parece y hay que buscarlas siempre que se pueda. No es la primera que tenemos nosotros de ese estilo. Griezmann ha tenido varias", explica.

Pero la frialdad con la que analiza Fernando esa cabalgada, ese regate al portero, ese quiebro a Bailly y el remate final a la red esquivando a otro rival más contrasta, y mucho, con el modo en que lo vivieron sus compañeros.

Gámez, que se encontraba sobre el césped en ese momento, explica las sensaciones que le recorrieron el cuerpo durante la jugada. "Fernando nos paró el corazón a todos. Yo no veía el momento de que entrara la pelota de una vez. Fue una gran alegría porque los tres puntos eran claves para lograr la tercera plaza. Y fue un auténtico golazo, claro", recuerda el lateral rojiblanco, que valora muy positivamente la actitud con la que saltó Torres al campo: "Ese gol nos hizo felices a todos dentro del vestuario. Lógicamente, a Torres también. Cada uno de nosotros trabaja día a día por el bien del equipo y a Fernando le tocó salir en el segundo tiempo para revolucionar el partido contra el Villarreal y lo hizo, vaya si lo hizo".

Las palabras de Gámez son un buen modo de explicar lo que todo el mundo pudo ver junto al banquillo del Atlético durante los escasos segundos que tardó Torres en recorrer la mitad del terreno de juego de El Madrigal y mandar el balón a la red.


A medida que el 19 daba una zancada, un miembro más del conjunto rojiblanco se levantaba expectante. Componentes del cuerpo técnico, de los servicios médicos o los propios jugadores miraban asombrados la jugada con ganas de que terminara cuanto antes. Tanto es así que Arda ya estaba pegado a la línea de cal cuando El Niño culminó su particular diablura. El turco reaccionó de la manera más espontánea, abrazándose con El Cholo, levántandole del suelo y festejando posteriormente con el resto de los integrantes del plantel.

Esta celebración dio mucho de sí en el viaje de vuelta a Madrid, que comenzó con un más que escrupuloso control previo al embarque y terminó entre risas en la jardinera camino de la Terminal 4 de Barajas. Jugadores y demás empleados del Atlético repetían el vídeo una y otra vez en los dispositivos móviles, riéndose, señalando a uno y a otro, sorprendidos de la reacción de aquel y burlándose de la de ese otro. Sin duda, todo era fruto de la felicidad por llevar en la bodega del avión tres puntos más.

Marca.com

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