viernes, 30 de octubre de 2015

Deportivo 1 - Atlético 1

Oportunidad perdida
EL ATLETI ENTREGO EL PARTIDO EN LA SEGUNDA MITAD



Pudo el Atlético dormir líder, pero se acostó con la sensación de haberse dejado empatar un partido que fue suyo y se le escapó por no matarlo. Un guión, en realidad, no muy diferente al que mostró en Sevilla y ante el Valencia. Marcar y atrás. Pero en Riazor lo pagó. Y el disparo en el pie duele más cuando te lo has dado tú mismo. Porque el Atlético se quemó a lo gonzo y aunque la llama la puso Lucas Pérez, el mechero se lo prestó Giménez.

Porque tuvo el partido dos partes, y muy diferentes. Una fue de cada equipo. La primera fue totalmente rojiblanca. La segunda, por completo blanquiazul. Golpearon primero lo del Cholo porque el Atlético se encontró en Riazor el partido que esperaba. El Depor le cedió el balón, no lo quería porque su plan era muy sencillo: robar, balón a Lucas Pérez y a ver qué inventaba éste. Era así una y otra vez. Pelotazo a Lucas, que lo cogía y salía como una bala hacia el área de Oblak, aunque sólo corría, porque al llegar al área rojiblanca se topaba con dos muros, Giménez y Godín, que, muy serios al cruce, le quitaban el balón de los pies, con una facilidad pasmosa, como si en vez de botas tuvieran escobas. Así, en la primera parte, el Depor no llegó ni una sola vez a saludar a Oblak.

El Atlético, mientras, maduraba el balón, sostenido sobre un Tiago, que no sólo le dio sentido al juego del Atlético, también se llevó el premio del gol. Lo merecía, después de su descomunal comienzo de temporada. Y la jugada comenzó por la izquierda, después de que Carrasco, que comenzó a la derecha, se cambiara la banda con Koke. Entonces jugó el Atlético sus mejores minutos, con un fútbol engrasado y vertical, apoyado en el fútbol descarado del belga que, como en la vida, coge el balón y siempre busca pasillo a portería. Así llegó el gol rojiblanco. Inició la jugada Carrasco, con un centro al área que despejó Sidnei con tan mala suerte que el balón rebotó enFayçal Fajr y llegó a los pies de Tiago. Estaba el portugués en la frontal del área porque siempre sabe dónde tiene que estar, como si tuviera un GPS por cabeza. Ahí le llegó el balón y desde ahí se sacó un tremendo disparo que entró en la portería de Lux pegadita al palo izquierdo.

Así pulverizó el Cholo la red de cinco centrocampistas con la que Víctor pretendía ahogar a sus jugadores. Y lo dejó grogui, pero el Atlético no mató. Y no lo hizo porque arriba eran uno menos. Faltaba Jackson, de nuevo unplugged. Dos jugadas lo resumen, perfecto (las dos antes del gol de Tiago). Primera: centra Koke y está el colombiano solo ante Lux, pero pasa una vida, y dos, y tres, y a la cuarta se decide a chutar, pero ya tiene a Sidnei delante que, fácil, le quita el balón de los pies. Segunda: lo tenía todo para rematar, lo hizo todo mal, lentísimo, descoordinado, como si fuera el hombre de hojalata del Mago de Oz, y estuviera sin engrasar, además. Así es muy difícil.

Y, así, si tu 11 no marca, tú te duermes y tu central falla, lo normal es que te empaten. Y así fue. Lo buscóel Depor desde el primer minuto del segundo tiempo. Salió a morder. Y se volcó sobre la portería de Oblak como si no hubiera mañana. El primer disparo fue en el 57’ y fue Cartabia. El segundo fue el del gol, Giménez estaba en la línea de fondo, fue cubrir el balón con el cuerpo, pero éste se le quedó atrás, y Lucas Pérez, al fin, por primera vez en todo el partido, logró robárselo y batir a Oblak. Entonces fue el Atletico el que se quedó KO sobre la lona. Y el Depor casi remata con otro disparo, en el 88, de Fayçal Fajr, pero lo escupió la madera. Pitaba el árbitro y se derrumbaba Giménez, incapaz de contener las lágrimas, por su error. Podían haber dormido líderes, pero siguen terceros, después de haberlo tenido ahí.


As.com

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