domingo, 18 de octubre de 2015

Real Sociedad 0 - Atlético 2

Obra de arte de Griezmann para un Atleti defensivo
FERNANDO TORRES ENTRÓ EN EL 65 Y DESTACÓ AL CONTRAGOLPE


Un gol de bandera de Antoine Griezmann allanó el camino al Atlético en Anoeta (0-2), donde sufrió en la segunda parte tras un solvente primer acto. La sentencia fue obra de Yannick Carrasco muy al final, en el tiempo añadido, justo después de que la Real reclamara con vehemencia un penalti de Giménez a Jonathas que se saldó con un rosario de tarjetas y el delantero brasileño expulsado. El Atlético queda a dos puntos del trío de líderes.

Regresó en Anoeta el Atlético rocoso, el que hace sudar mares al rival para crearle una ocasión. Así fue sobre todo en el primer acto, donde mandó con solvencia, sin mucho brillo pero sí con cierta autoridad. Hizo el gol (una maravilla de Griezmann), otra ocasión más de Koke y obligó a la Real Sociedad a vivir muy lejos de Oblak. Le sentó bien al Atlético el regreso de Koke, pues hizo que el centro del campo fuera más compacto y el equipo no se rompiera. Si en partidos anteriores había tendido al 4-2-4, a la fractura, en Anoeta fue de nuevo un equipo con pocas grietas. Bien que lo agradecieron Tiago y Gabi, obligados en encuentros anteriores a un despliegue excesivo. La parte 'fea' le correspondió a Correa, obligado a un esfuerzo defensivo en la banda derecha que le alejó del área.

Que Correa jugara lejos del área significó que Griezmann lo hizo cerca, y el francés no tardó ni diez minutos en demostrar los motivos que tiene Simeone para que juegue lo más cerca posible de la portería rival. Aunque bien mirado, lo cierto es que en el gol que se inventó, la portería le quedaba a unas cuantas yardas. El Atlético robó, Tiago conectó con Griezmann, que estaba en el círculo central. En la primera aceleración dejó atrás a Illarramendi, después pasó como un cohete entre los dos centrales, Diego Reyes e Iñigo Martínez, y ante Rulli definió como merecía la jugada, como un maestro: por encima del argentino, que no lo puso fácil porque aguantó de pie. No lo celebró Griezmann por respeto a Anoeta, a pesar de que era un gol para volverse loco.

El tanto afianzó al Atlético en su propuesta y puso aún más difíciles las cosas a la Real, que sólo veía algo de luz cuando entraban en juego Canales o Carlos Vela. Los únicos apuros le llegaban al Atlético de las amonestaciones, pues sus dos centrales tenían amarilla antes del minuto 25 de encuentro. Por lo demás, el Atlético funcionaba razonablemente bien en Anoeta, con Jackson dando en la primera mitad síntomas de mejora. Durante los primeros 45 minutos se impuso a los centrales de la Real jugando de espaldas y permitió al Atlético ganar metros. Sumó cosas positivas durante ese rato. En el segundo acto bajó el rendimiento y terminó sustituido por Fernando Torres.

Cambió el panorama tras el descanso. El Atlético fue dando pasos atrás hasta vivir cerquísima de Oblak. No concedió demasiadas ocasiones porque en esas situaciones sabe desenvolverse bien, pero jugó con fuego. La Real, viendo que el Atlético apenas amenazaba a la contra, subió sus líneas. Jackson estuvo a punto de meterse un gol en propia meta después de no entenderse con Oblak en un córner. En otro saque de esquina, Iñigo Martínez estrelló su remate contra el cuerpo de un defensa visitante y Tiago sacó en el área pequeña un cabezazo de Zurutuza... El Atlético vivió algún que otro susto.

Los últimos minutos fueron una crónica de sucesos. Diego Reyes vio dos tarjetas amarillas en dos minutos, la primera por frenar un autopase de Torres y la segunda por decir algo a Iglesias Villanueva. Con el 90 recién cumplido, Giménez sacó la cabeza desde el suelo para tocar un balón que también buscaba Jonathas. El brasileño cayó y la Real pidió penalti. La jugada continuó y en la contra, bien llevada por Torres, el Atlético liquidó el asunto. Carrasco encaró a Rulli con espacios y definió perfectamente. Regate y el balón en la red. Sigue el belga aportando cosas positivas en los minutos de los que dispone, y eso es una excelente noticia para él y para el Atlético.

Tras el gol, se apelotonaron los jugadores de la Real sobre Iglesias Villanueva, que empezó a repartir tarjetas. A Rulli le cayó la suya, a Jonathas le cayeron dos y terminó expulsado. La tangana, en cualquier caso, no hará olvidar la maravilla que se inventó Griezmann, que casi pidió perdón por hacerlo. Anoeta lo disfrutaba hace no tanto. Ahora lo hace encantado el Atlético, que está a dos del trío de líderes sin hacer mucho ruido.

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