martes, 2 de febrero de 2016

Torres, nadie por encima del Atlético, pero algunos por debajo

¿Qué importancia tienen nuestros mitos? ¿Qué trascendencia los hombres y mujeres que, con sus esfuerzos y sacrificios, nos llevaron a este punto de una determinada historia? ¿Qué valor poseen aquellos que son depositarios de los valores y sentimientos que comparte un determinado grupo de personas, en este caso aficionados?

Les confieso que hacía tiempo que no tenía demasiadas ganas de escribir unas líneas de opinión en algo relativo a este tinglado, hastiado de la impostura, la superficialidad, y el fanatismo de todo lo que lo rodea. Hacía tiempo que nada me atraía lo suficiente como para abrirle la cancela a los adjetivos porque a fuerza de ver pasar días y días uno se convence cada vez más de que el enorme Andrés Montes tenía tantísima razón cuando decía aquello de que todo esto es una gran mentira.

Ya digo que hacía tiempo que no me asaltaba el ánimo para ello… hasta que ayer escuché y leí las reflexiones de Fernando Torres. Ansiosos como estábamos por conocer qué se le pasaba por el cuerpo al fuenlabreño en un momento difícil como el actual, uno sólo puede admirar la templanza, mesura, sentido común y sobre todo sentido de pertenencia que el canterano demostró. Vive el ‘Niño’ una etapa de madurez interesante en la que nos viene dejando unas reflexiones alejadas de los lugares comunes, de la nada en la que se convierten entrevistas y unas ruedas de prensa una tras otras. Gusta escuchar a algunos futbolistas en este punto de sus carreras en los que la experiencia les templa, en los que no hay miedo al futuro porque el pasado les respalda y no hay temor al que dirán, hablan con la sabiduría que sólo conceden las cicatrices y más para los que vendrán que para los que se fueron.

No fue Fernando nunca un tipo de salidas de pata de banco. A algunos les habría gustado, un grito por aquí, un horrible esmoquin por allá, un insulto a la mierda de los periodistas a través de las redes sociales paracullá. Uno no lleva tantísimo en esto pero ya le ha dado tiempo a ver muchos, muchísimos chicos con talento, pasar por el Atlético y estrellarse a la vuelta de la esquina. Si Fernando no lo hizo fue porque tuvo lo que a muchos le faltan, una familia y un entorno que le pusiese en su sitio cuando las sirenas de la fama vana les llamaban a las aguas de la catástrofe. Fueron los mástiles del barco de Odiseo a los que atarse para ver lo que ha hundido a tantos.

Recuerdo una anécdota, no sé si apócrifa o real, porque a estas alturas de película uno no está seguro de nada, en la que, al poco de aparecer el Niño en escena, con todo aquello que se desató, no sé si recuerdan (el barril al que aferrarse en el naufragio que vivía el Atlético), un tal Escudero habló para poner las cosas en el lugar que le tocaban. Decía el ‘Chaba’ que aquello del fenómeno ‘fan’ que se había generado estaba bien pero que había que esperar para darle las llaves del olimpo de mitos al chico de Fuenlabrada. Y a él, cosas de la edad y del maltrato desmemoriado que le da el Atlético a los suyos, se atrevió a preguntar que quién era ese tal Escudero. Y en ese momento saltó la voz de su conciencia y el que todavía le es consejero y custodio fiel a día de hoy: “Es sólo el máximo goleador de la historia del Atlético de Madrid, así que respeto”. Y no hubo más que hablar, porque Fernando comprendió, hasta diríamos que se ruborizó de su atrevimiento juvenil. No mucho después se hacía una foto con Escudero, junto a otras leyendas del club, y le mostraba en persona el respeto que se merecía. Y lo que es más importante, aprendía la lección de los inteligentes: escuchar, aprender y hablar lo necesario.

Y ahora habla lo indispensable. Y cuando lo hace conviene escuchar porque se escucha a un tipo que tiene una de las carreras más exitosas del fútbol español aunque le pese a esa legión de detractores que tiene y cuyos argumentos vuelan como los aquenios de un diente de león en medio de un huracán, o como las bravatas del cobarde cuando la pelea de verdad se aproxima. A esa banda de odiadores se las aleja con el currículum del chico y fotos como la de los goles que le dieron la Eurocopa a España. Aunque joda, tendrán que celebrar toda la vida con la foto del Niño robándole la cartera a Lahm y Lehmann. Y uno tiene para sí que no es Torres lo que les molesta, lo que les fastidia es que, como Luis antes que él, mostrasen orgullosos el escudo de la osa y el madroño en un país en el que algunos le regatean la alegría al Mundial porque la base de la Roja no era de ‘marca blanca’.

Pero no estamos aquí para hablar de esta tribu cansina, sino de lo que dejó Fernando en su comparecencia del otro día. Muchos esperaban a un ególatra y se encontraron a un modesto. Muchos aguardaban a un resentido y hallaron a un generoso. Muchos deseaban a un derrotado y se encontraron a un luchador. Muchos le soñaban fuera y él no sólo dijo estar dentro (porque qué coño, es su casa), sino que exigió que nadie se distrajese del objetivo real: ganar y ganar, y volver a ganar, y ganar… Y se puso el sombrero de copa de caballero inglés que le dejó su paso por la mejor liga del mundo y quedó como un señor al señalar que admira a Simeone y recordar que “nadie está por encima del Atlético”.

Y semejante forma de desempeñarse en este momento difícil para él habla de un señor y un atlético con todas las letras. Y él no lo dirá, pero sí “nadie está por encima del Atlético” pero añade el que firma que hay muchos que han estado por debajo de él. Y me refiero al trato que se le ha dispensado a cuenta de su no renovación, agotando el tiempo como trileros, mirando para otro lado mientras se silbaba cuando el asunto salía a colación. Exigía la situación la charla que Simeone tuvo con él para aclarar el asunto y el Cholo estuvo a la altura de lo que se espera de él. No exigía la respuesta aquella de la rueda de prensa, que si no fue un agravio lo pareció. Urgía resolver por parte del club este tema y se dejó para cuando ya fue inevitable. Y no entro a valorar los motivos deportivos y económicos, que los habrá, hablo de los gestos de cariño que se merecen emblemas del Atlético, actitudes acorde a las personas por lo que en su día sacrificaron y trabajaron (a algunos se les olvida rápido que le pidieron tirar de un carro enfangado a un chaval de 20 años). Se ha echado de menos también palabras de afecto, que son gratis eh, de algunos compañeros con ascendencia del vestuario, que las sacaron a pasear cuando el asunto ya estaba liquidado y casi a regañadientes.

Le confesaba Torres no hace mucho a Pedro Simón que “muchos creen que el fútbol es “yo, yo, yo”, hacer los goles, ser el capitán. Y eso no es el fútbol. Si vas así, acabarás solo”. Por eso, por ruedas de prensa como la de ayer, por gestos como los que tiene con la afición, por sacrificios que no se han contado y por ser atlético hasta el alma, él no acabará nunca solo, tendrá el respeto de toda su gente, la gente del Atlético.

Chema G. Fuente (MUNDO DEPORTIVO)

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Bravo. Bravo y mil veces bravo. Articulazo, como siempre. Bien escrito en forma, y con cimientos en el fondo. El Atleti hará mal si no da a Fernando la salida que se merece, y si no le ofrece un puesto en el Club cuándo se retire.

Y bravo por Fernando.

daviniaaa dijo...

Pues si, fantástico artículo!