sábado, 9 de abril de 2016

Espanyol 1 - Atlético 3

Fernando Torres supera el golpe
UN GRAN PARTIDO DE KOKE Y TORRES SIRVIÓ PARA DAR LA VUELTA AL MARCADOR Y METER PRESIÓN AL BARSA



Koke-Torres. Torres-Koke. Conexión letal, principio y final de un Atleti que aspira a todo. Pero con ellos es fácil. Uno ha recuperado la brújula en la pierna derecha, el otro, todo su instinto. Entre los dos convirtieron en goleada un partido en el que el Espanyol golpeó primero. Pero el Atleti sabe levantarse como nadie. Y devolver los golpes para hacer de Cornellá otro terreno conquistado. El Atleti sólo le permitió al Madrid ser segundo una hora. El Barça puede sentir su aliento en la Liga. Y sus ganas de remontada en la Champions, el miércoles, en el Calderón. Los rojiblancos llegan al tramo que cuenta de la temporada en su mejor momento. Están que asustan.

Lo demostraron en Cornellá y eso que, en los primeros minutos, el partido no tenía dueño. No dominaba el Espanyol, rascando, con mucho músculo en el centro, y tampoco lo hacía el Atlético, que cedió el control sin pena. Y así se iban descontando los minutos. A Galca le estaba saliendo el plan: poblar la banda derecha, llenarla de piernas, para taponar las idas y venidas de Carrasco y Filipe. Pero por mucho hombre o músculo que ponga el talento siempre encuentra resquicios. En este caso fue el de Torres: Carrasco logró filtrarle un balón y, en la esquina del área, con un movimiento rápido de cintura, se quitó de encima a Roco y Álvaro, se ganó el espacio y picó el balón al segundo palo. Sólo el larguero impidió que entrara. Eso cambió el partido. Las ocasiones comenzaron a sucederse en las dos áreas y, claro, con ellas, enseguida llegó el gol.

Fue a balón parado y lo hizo el último experto en la modalidad: Pape Diop. Ya había marcado tras un córner a Athletic y Málaga y ayer repitió patrón: cabeceó un córner botado por Asensio cruzándole el balón a Oblak. Estaba solo. Juanfran que debía marcarle no estaba. Dejó de vigilarle un segundo y le hizo un roto, o un gol, que es lo mismo. Siete minutos tardó Torres en arreglarlo.

Torres, que vuelve a ser el oso y el madroño del escudo, el referente, el héroe, principio y final. Hasta las pecas de la cara se le han rejuvenecido. Le asistió Koke, cuya pierna derecha últimamente siempre sabe de memoria cómo encontrarse con El Niño. Torres controló entre tres y golpeó el balón con la derecha, abajo, sin que esta vez hubiera madera capaz de frenarlo en su camino a la red. Golazo. El sexto en mes y medio. El 105 con la rojiblanca. Si alguna vez la renovación estuvo lejos, ya no. Descabellado ya no suena, si quiera, su regreso a la Selección. Se lo ha ganado, gol a gol, partido a partido.

La caseta devolvió a los dos equipos al comienzo del partido: no dominaba ninguno, las áreas eran territorio virgen. No le dio tiempo a Simeone a agitarlo desde el banquillo, metiendo a Correa y Thomas para pensar en el miércoles y dar descanso a Carrasco y Griezmann. Ya lo hizo el francés antes de irse tras conectar, de nuevo, Koke y Torres.

El balón le llega a Koke que vuelve a tener una brújula en la pierna derecha. Esta vez a quien encontró fue a Griezmann, que la cruzó con la izquierda para batir a Pau. Fue padre el jueves y no se fue de Cornellá sin hacer un gol para su hija. El de ayer fue su gol 27 del año, la séptima jornada seguida que marca.

Después, tuvo tres el Atleti para sentenciar. Casi lo hace Torres con un globo que si le entra es el gol del año. O Koke, de volea, tras un buen pase al hueco de Thomas. O Correa, que en sus pies la tuvo, pero cruzó demasiado el balón al culminar una contra. Y, ahí, en la falta de definición rojiblanca, se creció el Espanyol. Lo intentó Abraham con un cabezazo flojo, lo buscó Asensio con un remate raso cargado de peligro. Pero ahí también ha cambiado tendencia el Atleti. Ni siquiera sufre ya. Llegó el 88’ y el lazo final a un partidazo. Tores y Koke se cambiaron el traje. Asistió el primero, goleó el segundo, celebraron todos. Que llegue el Barça.


Patricia Cazón  (As.com)

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