domingo, 28 de agosto de 2016

Leganés 0 - Atlético 0

Resiste Butarque
OTRO PINCHAZO DEL ATLETI QUE NO CONSIGUIÓ MARCAR



Cuando Sánchez Martínez pitó a las 22:16, 10.958 corazones se encogieron a la vez. Todavía nada había pasado y, sin embargo, todo lo que vivían ya era histórico. Butarque se estrenaba en Primera. Primer partido de su vida en la categoría, el primero en sus 88 años. Todo sabía especial. La previa, el bocadillo, la cerveza y hasta las pipas. Todo sabía mejor. Diferente. Y, sin embargo, en algo Butarque fue el de siempre. El de Segunda B y el de Segunda. Un fortín. Tampoco el Atleti logró asaltar el fuerte del Lega.

No tardó mucho en chocar Simeone contra su realidad: este es un estadio en el que defender, defiende hasta el taquillero. Y eso que comenzaron bien los rojiblancos, golpeando fuerte la puerta. Tras el tropiezo ante el Alavés, recién ascendido, no quería el Cholo un déjà vu. Vertical, rapidísimo, en la primera jugada Gameiro se escabulló en una contra, mientras Mantovani, el capitán del Lega, sólo sintió como el aire le movía su cresta azul. Fue la única vez que alguien le ganó la espalda, eso sí. Si algo tienen los de Garitano son el orden y el sacrifico por bandera. Atacar no atacaban, pero defensivamente son impecables. Un muro. Con lo que eso le cuesta al Atleti...

Y eso que volvía Griezmann. Pero tampoco. Eran sus primeros minutos con el Atleti 2016-17 y, al principio, cada vez que tocaba un balón daba un recital. Caño por aquí, pase por allá... Buscó el gol con una picadita suave en el 12’ y lo acarició en el 42’, cuando empaló, sin pensar, un pase de 30 metros extraordinario de Augusto. El remate era dificilísimo, su volea con la zurda, brutal. Si no entró es porque Serantes saltó como un gato y lo atrapó.

Cuando el silbato de Sánchez Martínez volvió a sonar en Butarque para anunciar el descanso, los 700 rojiblancos de la grada respiraron. Entonces era cuando el juego del Atleti más embarullado estaba. Gameiro se iba negando con la cabeza. Griezmann pensativo. Y todos los jugadores del Lega como si se hubieran duchado con la camiseta puesta.

No acusaron el desgaste en la segunda parte. Y salieron con otro aire: defender, pero también mirar a Oblak porque, aunque el partido era intenso, no tener ocasiones es como quitarle a la playa el mar. Pero en el 70’ todo era como al principio, 0-0, tirando al déjà vu.

Simeone había buscado la pólvora que a su equipo le faltaba en el banquillo, porque Gameiro lo intentó, sí; se movió mucho, también; pero le sigue faltando puntería. Salió Torres, salió Carrasco y Garitano replicó y sacó a Insua, el héroe del ascenso. Nada cambió demasiado. Espeso en el centro el Atlético, el juego iba por la izquierda, en otro partidazo de Filipe, pero a Griezmann seguía sin llegarle un balón en condiciones.

En el 80’ Butarque vibraba y Simeone se desesperaba. Los últimos minutos fueron larguísimos para la afición del Lega y cortísimos para el Cholo. El Atleti lo buscó desesperadamente, con Godín fijo en el área contraria y el traje de delantero puesto. Pero el Atleti no atinó en los córners, Serantes le hizo otra parada de gato a Carrasco y Torres, que tuvo en 0-1 en el 91’, cabeceó flojo. Instantes después Sánchez Martínez pitaba el final. Eran las 0:06. Simeone se metía en el túnel pensativo (un gol en 180’ y quince días de sombras por delante) y Butarque alzaba el puño: no sólo el partido había sido histórico, también el resultado.

Patricia Cazón (As.com)

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