sábado, 17 de diciembre de 2016

Atlético 1 - Las Palmas 0

Tarea para 2017
A PESAR DE GANAR, EL ATLETI DEBE MEJORAR VARIAS FACETAS DEL JUEGO


No fue el mejor encuentro del Atlético. Ni mucho menos. Vaya eso por delante. Pero a veces vale más pájaro en mano... Otra cosa no, pero sabio, el refranero popular es un rato. A los de El Cholo sólo les valía la victoria ante Las Palmas, un buen equipo que pasó por el Manzanares. "Ganar, ganar y volver a ganar", que diría aquel Sabio, no el de los refranes, el otro, el que se escribe con mayúscula y es voz autorizada en el Calderón. Así que cumplieron los rojiblancos y consiguieron el triunfo con un golazo de Saúl en la segunda mitad. Fue un disparo potente y colocado desde la frontal. Imparable para Varas.

El Atlético llevaba un tiempo desconocido. Y sigue sin ser el mismo, ese equipo que era una roca atrás, intenso y mataba a la contra a los rivales. Como muestra, un ejemplo: Griezmann y Gameiro lideraron varios contraataques en la primera mitad, pero ni uno ni otro acertaron a culminarlos con éxito. Mucha culpa, que todo hay que decirlo, la tuvieron los defensas de la UD, mención especial para Bigas y Lemos, que estuvieron muy atentos para cortar esas acciones.

La diferencia entre el partido del Atlético ante la UD y los anteriores, Espanyol y Villarreal, por no echar la vista más atrás, fue que los de El Cholo ganaron. Esa y poco más, porque los rojiblancos siguen sin funcionar en la sala de máquinas. A los centrocampistas les cuesta generar juego y los delanteros, Griezmann y Gameiro, están gafados de cara a puerta. Continúa, además, la sequía de Antoine. Y ya van nueve jornadas sin marcar.

La UD Las Palmas fue un buen equipo que bailó al son de Roque Mesa. Gran partido el que se marcó el canario. Pasaron apuros, lógico, los de Setién, sobre todo al inicio. Aunque no esté bien, el Atlético es el Atlético, y más en casa. Ahí tiene que apretar, por obligación: sí o sí. Sufrieron con el remate al palo de Saúl (minuto 14) y con alguna que otra arrancada de los dos puntas rojiblancos pero, una vez recuperados del susto, contraatacaron con el balón. Y metieron miedo: Lemos estrelló en el larguero de Moyá un misil desde la frontal.

Respondió el meta rojiblanco, por otro lado, como se esperaba. Seguro bajo palos, pocos echarían de menos a Oblak. Y lo que es el fútbol. Moyá salvó al Atlético en un mano a mano con Roque Mesa (quizá un gol hubiera sido un justo premio a su buen partido). Fue la mejor ocasión para la UD, ya en la segunda mitad, y el preludio del tanto de los rojiblancos. Porque, caprichos del balón, fue precisamente Roque el que perdió la pelota que originó el gol rojiblanco. Un disparo de Griezmann rebotó en un defensa de Las Palmas y el cuero le cayó a Saúl, que se sacó un disparo potente y colocado. El Atlético se adelantaba para poner paz, porque ya se empezaba a escuchar el runrún en el Calderón.

Faltaba media hora y surgieron las dudas. Las de unos, que no sabían si atacar y sentenciar o defender el resultado, que la victoria valía su peso en otro. Y las de otros, que buscaban el empate sin demasiado ímpetu, preocupados también de guardar la ropa, que un segundo tanto en contra sí que iba a ser definitivo. Y lo que pasó es que ninguno marcó. 1-0, el Atlético respira y Las Palmas, a pesar de la derrota, se marcha con el trabajo bien hecho.


José I Pérez (Marca.com)

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