miércoles, 24 de enero de 2018

Sevilla 3 - Atlético 1

Atleti sin ideas
EL SEVILLA FUE MUY SUPERIOR EN EL JUEGO Y ANOTÓ 3 GOLES


Lo gritan las paredes de su estadio. Lo cantó su grada. Lo llevaron al fútbol sus jugadores: el Sevilla que nunca se rinde es el primer semifinalista de esta Copa. Tardó 26 segundos en subir el telón al partido con otro golpazo a la mandíbula del Atleti. No le había dado tiempo a los rojiblancos ni a colocarse las espinilleras, aunque sacó de centro. Pero el Sevilla robó y el balón corría en vertical, tuya, mía, entre todas sus botas. Sarabia puso la mecha, con un centro desde la derecha, que pateó Escudero. Vrsaljko sólo vio pasar una sombra a su lado. 1-0, ya. En la jugada siguiente el Atleti contestaría con un cabezazo de Giménez. Un gol más tampoco iba a tumbarle.


Dos más seguía necesitando. Y Simeone había viajado al Pizjuán con dos trucos bajo la manga de su traje negro. El primero era la zancada de Saúl, carrilero a la izquierda ante un Navas que debutaba como lateral derecho por lesión de Corchia. El segundo, el pan de cada día: Griezmann. Si el Atleti necesitaba un héroe, ahí su pierna: vio a Rico adelantado y le coló el balón con una volea de 28 metros. Y con la derecha, que no tiene mala ni su pierna menos buena. Simeone se abrazó a ella como uno se sube a esos trenes que sólo se cogen para encontrar a alguien, o a algo, para cambiar una vida. La prórroga del Atleti en esta Copa ya sólo estaba a un gol.

Y había sido a la derecha donde Simeone había encontrado en el césped del Pizjuán un túnel a Rico. Una y otra vez, todos los balones buscaban a Vrsaljko: sus botas reparten caramelos. Gameiro se lanzó como hombre bala a cabecear uno, pero siempre le falta algo. Esta vez fue flequillo. El partido, precioso, seguía en el intercambio de golpes. Vertical, intenso, de transiciones rapidísimas y algún golpe en cada área. Un Sevilla-Atleti de siempre, un Sevilla-Atleti clásico. Nzonzi, inspiradísimo, vivía otro partido dentro del partido, otra guerra, frente a Kokeque al fin, en la eliminatoria, había bajado el balón al suelo para hacer con él lo que mejor sabe, jugarlo. Todos corrían, todos creían.

Nada más comenzar la segunda parte, sin embargo, el Sevilla volvería a tener el partido donde quería: dos goles por delante del Atleti. A los dos minutos de juego, Saúl atropelló a Correa en el área, el árbitro pitó penalti y Banega lo metió. Moyá saltó como un gato a la base del poste, adivinando el disparo, pero le faltó medio dedo, una uña. Era el 2-1.

Pudo el Atleti calcar el inicio diez minutos después, cuando Correa se plantó solo ante Rico. Pero el argentino disparó mal y el portero paró fenomenal. Agua. Trató de zarandear Simeone lo imposible, su equipo, en siete minutos, con los tres cambios. Torres, Carrasco y Thomas por Gabi, Correa y Giménez. Pero el Sevilla ya tenía el partido cogido por la pechera. Sarabia en la banda y Banega en el centro, eran la sangre y el músculo, las sístoles y las diástoles de un Nervión que quería el tercero ante un Atleti tan incapaz de generar juego como de evitarlo. Se lo regaló Thomas, con otra de sus pérdidas, a Sarabia, para que lo pusiera de lazo a su partido y a la eliminatoria.

Entraba el gol, el quinto en la red de Moyá en estos cuartos, y el árbitro expulsaba a Simeone, mientras la grada, semifinalista, cantaba un Cholo saca a Vitolo antes de volver a llenar el final de emoción, como el principio, con su voz. A capella El Arrebatoy Gabi obligado a hacer de entrenador. Metáfora, quizá, de un enero, éste, de pronto, convertido en aquellos años sin el Cholo, cuando lo de la Champions y los títulos era algo que les pasaba a otros, nunca a ellos. Un enero en el que el Road to Lyon ya parece, sí, el único camino mientras todos parten, de nuevo, de este Pizjuán con Montella. La Copa, la Liga, la Champions. Qué largo invierno para los rojiblancos.



Patricia Cazón (As.com)

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